Ocurrencias

A simple vista, sin ser un experto en el tema, la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) hasta los 900 euros me parece un despropósito. Primero, por agravio comparativo con los muchísimos mileuristas que viven por acá. Además, el aumento del SMI repercutirá en los empleadores –muchos de ellos autónomos– que, por ejemplo, pagarán cuotas más altas a la Seguridad Social. No nos lo podemos permitir, pero ahí está, otra idea feliz, otra más de las muchas ocurrencias de nuestros mandamases.

En España estamos más atentos al detalle, mejor si morboso, que al conjunto. Nos gusta quejarnos del tráfico cuando tenemos una muy buena red de carreteras. Defendemos a las minorías a costa de las mayorías –¡Vivan las bicis, que se mueran los coches!– sin importarnos nada nuestros propios principios –¡Aquí solo se es igual si se es de determinada manera!–. Nos desvivimos por los sucesos mientras sudamos ampliamente de las cuestiones que realmente amenazan nuestro Estado de Bienestar.

Por ejemplo, la Deuda Pública está situada en unos niveles temerarios gracias a los últimos gobiernos –da igual el color–. Sin embargo, nada mejor que aumentar el gasto público en unos Presupuestos que, por otra parte, son de quita y pon según le pete al Presidente del Gobierno o similar. Después de todo, importa el detalle, mandan las ocurrencias que puedan tener cierto rédito electoral.

Porque, ¿qué es lo que necesita España, no hoy ni mañana, sino dentro de unos años? ¿En serio podemos permitirnos ese SMI? Con las cifras de paro que tenemos, ¿podemos jugar al populismo barato? ¿En qué principios y en qué ideas generales se basan las decisiones/ocurrencias de cualquiera de los grandes líderes nacionales/regionales/locales?

En España no se está mal. Nada mal. A los viejos valores tradicionales como la cerveza fresquita o las olivas se unen una magnífica red de hospitales, unos buenos sistemas de transporte público, una amplia cobertura de centros educativos. Todo es mejorable, por supuesto… pero, personalmente, me gustaría más pensar en la supervivencia del Estado de Bienestar que seguir escuchando los cantos de sirena –las memeces– de los necios de turno.

Porque, mientras hablan de estas nimiedades, mientras discuten agriamente sin jugarse su propio sueldo, la Justicia funciona en precario, el sistema de pensiones corre peligro de quiebra y/o extinción y las fuerzas de seguridad vagan acogotadas ante la presión y el desprecio de los “antisistema” y de todos aquellos que se creen con derecho a todo sin tener responsabilidad alguna.

¡Basta ya de detalles, de medidas a corto plazo, de ir arañando votos con este gesto o aquel desmadre! ¡Basta ya de ocurrencias de niño pequeño que desdicen no ya la gran política, sino la política a secas! El espectáculo supera con creces el esperpento, va mucho más allá de las previsiones más pesimistas de Pío Baroja.

Porque estos donnadies que quieren decidir sobre nuestro futuro tienen la madurez de un hueso de aceituna, el intelecto de una morcilla y los principios de un Antifonte analfabeto.

El emperador va desnudo… y todos con la mirada en el ombligo propio… mientras ocurrencias y ocurrencias van desgastando aún más el espíritu de una nación quizás senil.

P.S.: Por fin una buena ocurrencia: por unanimidad se ha decidido en el Congreso devolver Filosofía al ruedo de la educación escolar. Bienvenida sea, aunque de nada valdrá si no prima la reflexión sobre la memoria, el pensamiento cercano sobre los terrenos más oscuros de la ontología y la epistemología. El domingo hablaré del tema más detenidamente.