Tiempo para la reflexión

Para describir el proceloso y caótico mundo que nos confunde y nos conturba, no se me ocurre mejor analogía que el Mundial de fútbol que padecemos. Alemania, hace unos días, protagonizó soberbia remontada y tornó de nuevo a favorita; ahora, es el paradigma del fracaso. Lo inmediato, lo actual absoluto, mueve nuestra sociedad red y nos arrastra sin que nos demos cuenta. Sin embargo, quizás debamos parar, detenernos, mirar a nuestro alrededor y tomarnos un tiempo para la reflexión.

Por ejemplo, debemos reflexionar sobre Maradona. Parafraseando a Ripley en Alien3, lleva tanto tiempo ahí que es difícil pensar en otra cosa. Es uno de los personajes más dañinos que recuerdo, un lamentable ejemplo para jóvenes y adultos, pero seguimos haciéndole caso cuando deberíamos repudiarlo de por vida; como a todos aquellos sujetos de despreciable comportamiento moral.

Tampoco deberíamos olvidarnos de las carencias de nuestro sistema educativo. Hitler y Stalin no son piezas claves de la asignatura de Historia. Y no hay nada como recordar al dictador nazi para encontrar un reflejo claro y revelador de las actitudes de muchos independentistas catalanes, vampiros que se nutren de la negación del otro, del desprecio a todo aquel que no opine como ellos, embajadores españoles incluidos.

Estamos obligados a tomarnos un tiempo para la reflexión sobre el funcionamiento de nuestro sistema político. Cualquiera hubiese dicho que, con un presidente del Gobierno en clara minoría parlamentaria, ahora el Congreso alcanzaría el protagonismo que le corresponde. No. Para nada. Pues ahí tenemos de nuevo a un sujeto que da la espalda al legislativo para moverse como si tuviese una auténtica mayoría absoluta. Así, reflexionemos: ¿sirve el Congreso para algo más que para elegir candidatos, repartir prebendas y distribuir sinecuras?

Aún más, ¿por qué nuestros políticos nunca dan ruedas de prensa en la que los periodistas puedan repreguntar, exigir respuestas claras, presionar hasta mostrar las desnudeces de nuestros eximios mandamases?

Por extensión, el periodismo en pleno debería reformularse para, en lugar de vivir el instante, de alimentarse de anécdotas, profundizar más en las noticias y elaborar auténticos retratos de la actualidad. Pero, ¿cuántos periodistas serían capaces de superar la suculenta vaciedad de lo circunstancial, de la fugacidad de lo mínimo transitorio?

A la postre, este tiempo para la reflexión no es sino un intento de rescatar la importancia de la memoria. El presente se vive, pero es el pasado el que nos ayuda a analizar y construir nuestro futuro. Hay que recordar a Maradona, Hitler, el Congreso… para reivindicar enjundia y seriedad en lo que nos atañe y para repudiar aquello que nos perjudica.

Como ha escrito Salvador Monsalud: “El No Future de los punkis es una extensión extrema del Carpe Diem. Lo asombroso es cómo nos hemos entregado en bloque a una manera tan animal y escasa de entender y malgastar la existencia”.