Sense8

Gracias a la presión de los fans se pudo rodar un capítulo/película final que cerrase las muchas incógnitas nacidas de las dos espléndidas temporadas de Sense8, cancelada por su elevado presupuesto. Así, con dos horas y media un tanto irregulares, se culminó una de las series más interesantes de los últimos tiempos.

Sense8 nos "revela" que en el mundo conviven dos especies de homo: los sapiens y los sensorium (o sensate). Así, asistimos a cómo un grupo de ocho guapos jóvenes nacen a su auténtica naturaleza, cómo se van conociendo y cómo superan la persecución a las que su condición les condena.

Creada por las hermanas Wachowski y J. Michael Straczynski, Sense8 es un espléndido espectáculo visual, rodado en medio mundo, que nos acerca a un argumento tan apasionante como bien construido -el capítulo final, evidentemente, es un tanto precipitado... pero vale-.

Aparte, la serie, también ambiciosa en esto, nos muestra un mundo donde la pansexualidad se impone. Todos se lían con todos, y hay escenas memorables de amor en grupo que han hecho las delicias de muchos internautas.

A pesar de ello, a pesar de la evidente defensa, quizás promoción, de homosexuales, transexuales y demás minorías de la sexualidad, Sense8 supera con creces su posible condición de manifiesto. Pensar lo contrario es reducir sobremanera su evidente calidad. Especialmente por tres razones:

  • Es una serie tremendamente original. Como solo me sucede con algunos anime, sus primeros capítulos estaban llenos de una intriga sobresaliente porque me estaban contando una historia diferente. Y la intriga se manejaba con notable solvencia.
  • Sense8 está magníficamente rodada. El montaje para mostrar las presencias/ausencias es un alarde de buen hacer que nos devuelve a la mejor versión de los/las Wachowski.
  • El elenco es formidable. Son todos muy guapos, pero muy buenos. Max Riemelt, alemán, tiene tanta presencia que podría, él solito, sostener una industria; Doona Bae, coreana, da un curso de interpretación desde la contención gestual; Jamie Clayton, Tuppence Middleton y Tina Desai son formidables; y Miguel Ángel Silvestre aguanta el tipo en un personaje que tiene mucho de autoparódico.

Sense 8 es una espléndida serie que, sin tener un final perfecto, por lo menos ha terminado como debiera. Netflix sigue ofreciendo buenos y originales cometidos.

En algún momento, supongo, el cine reaccionará.