¡Viva la muerte de la filosofía!

En 2º Bachillerato –antiguo COU, último curso del colegio– la asignatura de Historia de la Filosofía solo es una optativa en la rama de Humanidades y Ciencias Sociales.

Es decir, los alumnos de ciencias no la pueden cursar; y solo algunos de letras lo hacen si es que deciden estudiarla.

En el último examen de Historia de la Filosofía de Selectividad de la Comunidad de Madrid una opción presentaba un texto de Descartes y la otra uno de Habermas. Y solo en una se preguntaba, de memoria, algo sobre Filosofía Antigua.

Es decir, ¡se podía aprobar sin tener ni puñetera idea sobre Platón y Aristóteles!

Mierda. Mierda. Mierda. (Con perdón, con perdón, con perdón)

Entiendo que en Historia del Arte hayan prescindido de los templos y pirámides egipcios. E incluso que en Historia Universal suden de Tukulti-Ninurta o Nabucodonosor. Supongo que están demodé.

Pero, ¿se puede prescindir de Platón y Aristóteles en Filosofía? Hay un lugar común –pero lleno de razón– que sostiene que la historia del pensamiento occidental son simples notas a pie de página de los diálogos de Platón. Entonces, ¿a qué viene esta flagrante y temeraria omisión?

Así, por supuesto, también podemos negar el ejemplo de Sócrates, el primer ser humano de Europa, el paradigma de actitud ciudadana ejemplar, aquel que supo sacrificarse por mor de las leyes atenienses, en aras del bien de la Humanidad.

Se suele afirmar que la civilización occidental se sostiene sobre la filosofía griega, el derecho romano y la ética judeocristiana. No hay rastro de ninguno de los tres en el currículo escolar español. ¡Viva la muerte de la inteligencia!

Quizás los filósofos nos hayan alienado de la filosofía al hacerla tan elevada y abstrusa que más se parece a un rito iniciático que al pensamiento humano. Pero, en lugar de recuperarla para la causa, las autoridades políticas y académicas le han arreado un nuevo golpe de gracia a nuestros cimientos intelectuales, políticos y éticos.

Incluso, si se mira detenidamente, Kant también ha devenido en superfluo, en contingente, en no necesario. ¡A la mierda todo!

Lo más llamativo es que todos estamos de acuerdo en renegar de lemas como ¡Viva la muerte! O ¡Muera la inteligencia!

Pero ningún sentido tiene negar las meras palabras mientras se entierra el fundamento de quiénes somos, de quiénes queremos ser, de aquello en lo que podríamos y deberíamos convertirnos.

No se puede ser un ciudadano real si no se entiende y disfruta El banquete de Platón.

Así, mientras se gritan palabras huecas, se celebra de facto el lema ¡Viva la muerte de la filosofía!

Que se vayan todos a hacer puñetas… menos contundente, pero más fino.

P.S.: Se rumorea que con Don Pedro Sánchez Historia de la Filosofía volverá a ser obligatoria en 2º de Bachillerato. Más allá de las dos o tres generaciones “perdidas”, estaría bien que así sucediese… si se hiciese bien, con enjundia, potenciando la reflexión en lugar de la memoria. Y, por supuesto, con Platón y Aristóteles como base inexcusable de todo.