Ilustres y majaderos

Según la RAE, majadero significa “necio y porfiado”. No es necesario aclarar el significado de necio. En cuanto a porfiado: “Dicho de una persona: Terca y obstinada en su dictamen y parecer”. El mundo está lleno de majaderos; lo preocupante es observar cómo llegan tan alto.

Y no hablo de Donald Trump, que podría.

Dirigirse al presidente del Gobierno de España en inglés cuando se sabe castellano, cuando se es el representante de una comunidad autónoma  –aunque se la entienda como nación independiente, forma parte de la Corona española desde hace muchos siglos–, es una monumental majadería. Y es definición, que no crítica.

Ya tenemos a Quim Torra como President de la Generalitat –título del que supongo se habrá eliminado definitivamente el calificativo Molt Honorable–. Si fuera un ente de ficción, sería un personaje memorable. Pero es real… y ha llegado a lo más alto.

Y hablamos de un President que califica a los no catalanistas de “bestias” sin pudor alguno. Es un tipo que escribe cosas como “Los cruces con la raza del socialista español fueron aumentando y aumentando hasta llegar a mutar el propio ADN de los autóctonos. Hoy nada es más igual a un socialista catalán que un socialista español. La vieja y honorable raza del socialista catalán se dará por extinguida, aunque, de manera totalmente acientífica, haya ciertos individuos que se reclamen continuadores”.

Ciertamente, sus palabras rezuman racismo, rencor, odio. Si hubiese leído algo, quizás citaría Mein Kampf de manera sistemática.

A este sujeto los diputados de PDeCat y ERC le han votado en bloque, sin defección alguna, como un único ente –y es que la disciplina de partidos, en Cataluña y el resto de España, prostituye nuestro sistema parlamentario–. El problema, repito, no es que Torra desbarre, sino que haya gente dispuesta a elegirle para cualquier cargo.

Pero no todo en el mundo son majaderías. Por ejemplo, Tom Wolfe –no debe confundírsele con Thomas Wolfe– ilustre periodista que, desde mi punto de vista, supo crear un personaje a partir de su inconfundible aspecto y dominar la lengua inglesa para convertirse en un cronista ameno, incisivo, irónico y lúcido.

Wolfe falleció el pasado martes. En España, como en gran parte del mundo, se dio a conocer por la novela La hoguera de las vanidades, cuyas primeras cien páginas son absolutamente memorables. El libro, aparte de entretenido, es una severa carga crítica con la nueva alta sociedad del Nueva York de los años 80. Sin ser redondo, es uno de los libros más agudos de las últimas décadas.

Impepinablemente, en el mundo tiene que haber “gente pa tó”. El trágico e irresoluble enigma es comprender por qué tipos como Trump alcanzan la cima en un país democrático. Probablemente el sistema educativo, el modo en el que lanzamos ciudadanos a la sociedad, tiene gran parte de culpa.

Porque no se trata de que el emperador vaya desnudo y nadie se atreva a denunciarlo. Se trata de que sí, va completamente desnudo, y la desnudez que presenciamos es harto tenebrosa… sin que apenas nadie sea capaz de dudar, de echarse a temblar, de ignorar el peligro de aquellos que hacen de la negación del otro su razón de vivir.