Los Oscar pierden audiencia

La pasada gala de los Oscar fue bastante entretenida. Las reivindicaciones se mezclaron con soltura con la celebración del cine. Sin embargo, la retransmisión perdió un 19% de cuota de pantalla, y se convirtió en la entrega de los premios de la academia de Hollywood menos vista de la historia. Cosas que ocurren cuando juegas al elitismo.

Cuando el año pasado Warren Beatty y Faye Dunaway se equivocaron al anunciar el Oscar a la mejor película, la única pifia no fue que se traspapelase un sobre. El mayor error fue que la Academia premió a Moonlight, filme tremendamente minoritario, en lugar de a La La Land, la favorita del público y que, reveladoramente, ganó otras seis estatuillas.

Desde hace lustros la Academia de Hollywood se ha ido llenando de personajes con muchas ínfulas y una manera de ver el cine contrapuesta a la tradición de la meca del cine. Estos son los títulos que han ganado el Oscar a la mejor película en los últimos años:

2018: La forma del agua.

2017: Moonlight.

2016. Spotlight.

2015: Birdman.

2014: 12 años de esclavitud.

2013: Argo.

2012: The artist.

De todas ellas, solo estaría dispuesto a revisitar Spotlight (de hecho, la volví a ver hacer unos pocos días; inmensa). Las demás son películas curiosas que, en ningún caso, despiertan entusiasmos imperecederos.

A pesar de las buenas intenciones que acompañan todos estos premios, en Hollywood han perdido el norte. En lugar de usar la gala de los Oscar como ceremonia mercdotécnica, la han convertido en otro lugar de encuentro y promoción de cine minoritario.

Así, los Oscar se asemejan más a un festival de cine europeo que al viejo vehículo que vendía “nuevos medios con los que soñar”.

Y el pueblo, claro, prefiere ver otras cosas.