Portavozas

Irene Montero ha soltado el palabro 'portavozas'. Portavoz es una palabra creada por composición a partir de portar y voz. Su plural es portavoces. El morfema flexivo de número '-es' no indica género. Por ejemplo, el sustantivo femenino pared tiene como plural paredes. Lo mismo pasa con voces. Aún más, así se forma el plural de MUJERES (1).

Es decir, "portavozas" es una absoluta memez.

Pero no una memez legendaria ni homérica. Es una memez temeraria, suprema, extrema, fanática.

Sin embargo, muchos han defendido el "portavozas" de Irene Montero. Que lo haya hecho Carmen Calvo, del PSOE, no puede sorprender a nadie, pues no se le pueden pedir peras al olmo. Pero que haya lingüistas y gramáticos que entiendan el uso del palabro debería alarmarnos.

En ningún caso 'portavozas' da mayor visibilidad de las mujeres. El fenómeno da popularidad, no sé si buena, a Montero, y carga de nuevo contra un idioma que no tiene la culpa de nada -las culpas son nuestras, de las personas, nunca de los instrumentos ni medios-. Se tuerce la lengua en aras de una idea fundamentalista que, desde el extremo, es tan peligrosa como cualquier otra.

Hay que luchar por la igualdad en todos los frentes. Pero, aun cargados de razón, debemos evitar las memeces. Sobre todo, debemos respetar el idioma que nos sirve de vehículo de comunicación, respetar sus reglas internas, pues en el fondo es nuestro sentido común, como sugirió Unamuno.

O Unamuna.

O, aún mejor, Unomuna.

(1) Nadie diría "mujeras". Todavía. Pero según el razonamiento gramatical de Irene Montero así debería decirse. Que conste que no quiero dar ideas a nadie.