El hilo invisible de Daniel Day-Lewis

Afirma Daniel Day-Lewis, que no aparecía en la gran pantalla desde Lincoln (2012), que El hilo invisible será su última película. Es una lástima que se retire el probablemente mejor actor de la historia del cine. Sus papeles en, por ejemplo, Mi pie izquierdo, La edad de la inocencia, En el nombre del padre, Gangs of New York y Pozos de ambición suponen un legendario hito interpretativo.

En El hilo invisible, diseñada a su medida por el guionista y director Paul Thomas Anderson, Daniel Day-Lewis vuelve a mostrar la esplendorosa superioridad del auténtico genio. Aquí encarna a Reynolds Woodcock, diseñador de moda, entregado a su arte, que se mueve entre la misantropía y lo obsesivo compulsivo, y que se enamora de una presuntamente ingenua camarera. El actor, en un papel complejísimo, parece que no interpreta, que no está actuando, y así trasciende cualquier adjetivo que uno pueda imaginar.

Más allá de Daniel Day-Lewis, El hilo invisible es un filme típico de Oscar. Producción estadounidense, posee el loable aire de las ambientaciones británicas, con una soberbia puesta en escena y un exquisito vestuario. Además, todo el elenco está a la altura del protagonista, lo que no debe de resultar sencillo.

El filme, empero, también es digno de Oscar en cuanto a su premioso ritmo. Paul Thomas Anderson, autor, dirige con sobriedad una historia de detalles, de intensidad sorda, pesada en la sucesión de escenas que construye una trama más de momentos, de guiños, que de auténtico drama argumental. La historia de amor, gélida, avanza cautelosa al ritmo pausado del protagonista, siempre tan contenido como la propia película.

Así hasta la secuencia final, que gira en torno a una tortilla, cuando el conflicto, siempre presente de manera oscura, bien al fondo, se resuelve de inopinada manera. Es en este momento cuando Day-Lewis, gracias a la mirada y una mínima mueca, asciende al Parnaso, inalcanzable para los demás mortales. Soberbio epitafio para la carrera del actor.

En cualquier caso, El hilo invisible es otra de estas producciones que pueden interesar más a los miembros de la Academia de Hollywood o de cualquier jurado de Festival Europeo de cine que al público en general. No hay que olvidar que estamos en plena carrera hacia los Oscar y, como dije la semana pasada, rara es la etapa que no resulte difícil, pesada, incluso soporífera.

Daniel Day-Lewis afirma que se retira tras haber rodado El hilo invisible. Se rumorea que ni siquiera ha visto el montaje final pues su papel le agotó emocionalmente. Ya escribió Bukowski que ser actor tiene que ser complejo, pues a la mayoría de personas ya nos supera ser nosotros mismos. Y Daniel Day-Lewis, el Actor, siempre se ha entregado de inhumana manera.

Esperemos que su despedida tan solo sea otro amago de un genio inimitable, valga el mal juego de conceptos.