Intelligentsia responsable

A pesar de los buenos augurios de Francis Fukuyama, el siglo XXI avanza entre numerosos problemas y tribulaciones. Pese a ello, entre artistas e intelectuales abunda más el postureo que el auténtico compromiso. Así, por ejemplo, aunque Woody Allen dejase a Mia Farrow por su hijastra, por la hija adoptada de su esposa, han tenido que pasar años para que Hollywood le dé la espalda a partir de un motivo tan oscuro como improbable.

Por ejemplo, Mira Sorvino ha afirmado estar arrepentida por haber trabajado a las órdenes de Allen. Que se sepa, no ha dicho nada acerca de devolver el Oscar que ganó por su inolvidable papel en Poderosa Afrodita.

Hollywood anda en plena campaña contra el machismo mientras Donald Trump es presidente de Estados Unidos. Trágica contradicción que sí se ve destapada por algunos programas televisivos, generalmente humorísticos.

Y algunas pocas películas.

En 2018 el gran estreno de Steven Spielberg como director iba a ser Ready Player One, según parece un alarde de efectos especiales que se estrena en marzo. Sin embargo, por la situación política de su país, Spielberg decidió acelerar el rodaje y montaje de Los archivos del Pentágono para que pudiesen competir en los Oscar y su estreno casi coincidiese con el primer aniversario de la presidencia de Trump.

Los archivos del Pentágono, que tanto ha gustado a nuestro Marcello, nos traslada a los años 70 para contar un caso real donde la prensa se enfrentó al gobierno de los Estados Unidos. Con el apoyo de las espléndidas interpretaciones de Tom Hanks y Meryl Streep –no especialmente admirada por Trump– Spielberg recuerda a los heroicos periodistas y editores que plantaron cara a la administración.

Los archivos del Pentágono no es un panfleto. Rescata una porción de historia para recordarnos lo frágil que es la libertad de expresión y, sobre todo, que los medios de comunicación deben situarse frente al poder para frenar cualquier abuso por parte de este. Spielberg, antes de hacer caja, ha firmado una obra comprometida, de enorme actualidad en el tiempo que vivimos.

Joyce Carol Oates, con el permiso de Richard Ford la mejor novelista norteamericana viva, lleva décadas escribiendo desde el compromiso más absoluto. Y ahora ha publicado Un libro de mártires americanos, otra gigantesca novela en la que la escritora muestra un dominio inaudito de un sinfín de técnicas narrativas.

Aquí Oates amplía su mirada a los terrenos más dispares, desde el fundamentalismo religioso a la pena de muerte, pasando por el aborto, la familia y la falta de compromiso por parte de muchos intelectuales que viven en su torre de marfil. De manera entretenida, Un libro de mártires americanos es un desolador fresco de una sociedad herida, en peligro desde numerosos frentes, pero aún suficientemente dinámica para salir adelante.

Spielberg y Oates son dos ejemplos de lo que debe ser la auténtica intelligentsia, siempre comprometida con el presente y capaz de criticar la realidad para despertar la conciencia de una sociedad dormida, peligrosamente tendente hacia el rebaño. Así es como realmente deberían lanzarse los mensajes.

Lamentablemente, hacen mucho menos ruido que las muchas y vociferantes jaurías.

Por otra parte, en España hacen falta muchos como ellos.