El instante más oscuro

Como personaje, Winston Churchill fue un fenómeno contradictorio, harto criticable en su excelencia. Espléndido dominador del inglés, fue un tipo vehemente, atrabiliario, rayano en el alcoholismo, a veces inconsecuente pero siempre brillante en el razonamiento, fascinante en su prosa y arbitrario en muchas de sus decisiones. Fue todo un personaje. Pero, si consideramos lo que hizo durante la Segunda Guerra Mundial, se eleva como un auténtico héroe porque, casi literalmente, le salvó el culo a Europa.

Precisamente, El instante más oscuro, peli recién estrenada, se centra en uno de los momentos clave de la Segunda Guerra Mundial. En mayo de 1940 las tropas alemanas barrieron al ejército franco-británico. Todo parecía perdido. Y Churchill, recién elegido Primer Ministro, recibió fuertes presiones para que negociara con Hitler, presiones que tendemos a olvidar y que, de haberse realizado, habrían cambiado radicalmente el curso de la Historia.

Pero Churchill se hizo fuerte e hizo valer su opinión de que no se podía volver a negociar con Hitler. Afortunadamente.

El instante más oscuro es una película bastante pesada. Además, se toma algunas libertades que se alejan de lo que realmente ocurrió. A pesar de ello es un filme que nos recuerda una lección fundamental: no se puede negociar con la intolerancia pues, como advirtió Voltaire, con ella solo se puede ser intolerante. Valiosa y actual lección, repito, en un siglo donde nos acechan de nuevo totalitarismos de muy diversos pelaje y condición.

La película solo cobra interés en su última media hora, cuando surge victoriosa la figura del gran Churchill. Primero, con una inopinada escena en el metro de Londres, rayana en el panfleto pero harto emotiva. Y después, con dos espléndidos discursos en el parlamento de Westminster.

Desde un punto de vista cinematográfico, El instante más oscuro nos muestra a un sensacional Gary Oldman. Por eso hay que ver la película en versión original, porque quizás lo mejor es lo bien que el actor imita la manera de hablar del político.

En cualquier caso, recordemos a Churchill y la gran lección que nos dio. Después de todo, gracias al Reino Unido se aguantó el empuje nazi hasta que la Unión Soviética y Estados Unidos entraron en la guerra.

P.S.: En inglés, la película se titula Darkest Hour, título mucho más certero. Pero como en España no puede haber coincidencia de títulos, se ha traducido como El instante más oscuro. Quizás algún día comencemos a mejorar, aunque sea en los pequeños detalles.