Peores y mejores personajes de Star Wars

Ahora mismo velo armas antes de asistir a Los últimos Jedi, Episodio VIII de la saga y novena película relacionada con el universo (de ella hablaré el próximo martes). Estos días he leído numerosos rankings sobre cuáles son las mejores entregas, algo simplón en cuanto nadie duda de que La guerra de las galaxias (primera película, IV episodio) y El imperio contraataca (2ª y V) son las mejores y La amenaza fantasma (4º y I) es, con mucho, la peor.

Más interesante me parece un acercamiento a los personajes, pues ellos son los Aquiles, Héctor y Odiseo de los nuevos tiempos. A la postre, Star Wars está construyendo una nueva mitología, solo que sin ninguna connotación religiosa.

El mejor personaje de la saga, sin duda alguna, es Darth Vader. Hay que recordar que, para los que vimos las primeras películas en plena infancia, era una figura tenebrosa, terrorífica. Quizás por eso suele aparecer entre los mejores villanos de la historia del cine.

Cerca de él camina Han Solo que, de la mano de Harrison Ford, creció durante la primera trilogía, que ahora ya es la segunda. Solo, del que conoceremos su juventud el año que viene, es el típico golfo descreído que nos emociona gracias a que se redime luchando por el bien. En su último estertor, después de todo, intentaba que su hijo también lograse la redención.

Obi Wan Kenobi, tanto en la piel de Alec Guinness como en la de Ewan McGregor, es la quintaesencia de la decadencia de los Jedi. Figura crepuscular cuando le vimos por primera vez, luego supimos por qué se sentía responsable de la desaparición de esta secta (un tanto tenebrosa en su excesiva santidad).

Aparte, hay otros personajes memorables, como los de Carrie Fisher, Liam Neeson, Natalie Portman y el simpático Chewbacca.

A medio camino de la mediocridad y la excelencia se encuentran dos personajes principales: Yoda, con su aspecto a lo Jordi Pujol, siempre cayó gordo por sus ínfulas pero convirtió el hipérbaton en una obra de arte; en cuanto a Luke Skywalker, me parece en exceso blandengue, pero su lucha interior forma parte de la columna vertebral de toda la saga.

Star Wars, en su grandeza, en su condición de fenómeno intergeneracional -ninguno en el cine como este- también ha modelado personajes deleznables.

El Anakin Skywalker de La amenaza fantasma era un auténtico “repelente niño Vicente”. En El ataque de los clones (5ª y II) pasó a ser un joven tan insoportable como cualquiera de los personajes de James Dean. Por suerte, Hayden Christensen redimió al personaje en La venganza de los Sith (6ª y III), solo porque entonces se entrevió al magnífico Vader.

Pero lo peor de todo Star Wars son los secundarios con los que se ha ido conquistando al público infantil. Por muy entrañable que sea, C3PO es insoportable. Los ewoks continúan siendo uno de los mayores chascos que me haya llevado en una sala de cine. Y Jar Jar Binks consiguió que por primera y única vez me convirtiera en un hater.

Estos personajes para niños, con gran valor comercial y mercadotécnico, son auténticos insultos para los que aún mantenemos la ilusión de ver una nueva peli de Star Wars.

En cuanto a los nuevos personajes, Rey, Kylon Ren y demás, creo que es demasiado pronto para valorarlos en profundidad.

Ahora me despido, bien dispuesto a este esplendoroso retorno a la infancia que nos regala esta imparable máquina de hacer dinero y vender ilusión.