Thor: Ragnarok

Thor: El mundo oscuro –más descriptivo es el nombre Thor 2 – recaudó más de 600 millones de dólares a pesar de ofrecer un espectáculo plúmbeo y rezumar mediocridad y hastío. Por suerte, para la tercera parte, Thor: Ragnarok, Marvel ha decidido mejorar el producto en lugar de ofrecernos otro filme menor aunque rentable en taquilla.

Para ello se han aprovechado los valores fuertes de todas las películas de Marvel:

- La fuente, al parecer inagotable, que suponen los cómics que, no ha mucho, eran territorio exclusivo de los fans. El imaginario Marvel sigue atrayendo a las masas no solo a las salas de cine sino a distintas plataformas televisivas. El asunto es especialmente llamativo en las sagas relacionadas con Los Vengadores y los X-Men.

- Un presupuesto de 180 millones de dólares –solo 10 más que la entrega anterior– que permite, entre otras muchas cosas, ofrecer un ruidoso y portentoso espectáculo visual con efectos especiales de altura, aquí mejorados por la fotografía de Javier Aguirresarobe.

- Un espléndido y amplísimo elenco, con actores de la talla de Mark Ruffalo, Idris Elba, Anthony Hopkins o Tom Hiddleston, que consigue elevar la presencia del protagonista, Chris Hemsworth. Además, se agradece la presencia de los pequeños cameos de Matt Damon y otros rostros reconocibles. Aparte, nuevas incorporaciones, como la de Tessa Thompson, prometen mucho en las futuras entregas de Los Vengadores. Por fin, en este filme en concreto destaca la soberbia presencia de Cate Blanchett y Jeff Goldblum.

- Una hábil campaña promocional. Antes de la misma, me había prometido no ver la siguiente entrega de Thor.

Aparte, Marvel ha sabido cambiar y/o incorporar nuevos elementos para mejorar el resultado final:

- Como ocurre con Guardianes de la Galaxia o la primera entrega de Los Vengadores, Thor: Ragnarok se sitúa en el terreno de la comedia de acción. Destaca más por sus gags, algunos memorables, que por las peleas, aun así bien rodadas. Se dice que el 80% de los diálogos fueron improvisados por los intérpretes, dato dudoso porque nos encontramos ante un guión bien construido y mejor adornado con chistes y chascarrillos de todo tipo.

- Un buen director, el neozelandés Taika Waititi, que ha sabido vender su esfuerzo como si hubiese rodado la película más trascendente de la historia.

- Un argumento previsible pero con un final más o menos creíble. El villano invencible resulta ser vencible, pero en esta ocasión con cierta coherencia. Aparte, la parte central de la película huye de lo ya visto y nos presenta un planeta nuevo, original, refrescante en todos los terrenos.

- La incorporación de Immigrant Song como vehículo conductor de las dos principales escenas de acción. ¡Viva Led Zeppelin!

Así, en conjunto, Thor: Ragnarok es un espectáculo más que decente, muy entretenido. Es una buena comedia para pasar el rato que, en cualquier caso, es tan solo un aperitivo de Vengadores: La guerra del infinito-1ª parte que se estrenará la próxima primavera.