Entretenida película de robo

El subgénero de grandes robos, como el de los timos, ha entrado en cierta dinámica repetitiva que, en cualquier caso, satisface a un amplio sector del público. Sin embargo, como con los timos y cualquier otro género, se han hecho tantas películas de atraco inteligente que se necesitan finales sorprendentes, algo permisible y reconfortante siempre que no se recurra a la trampa.

En ese sentido, nada tan tramposo como la saga de Ocean´s Eleven. En la primera peli, George Clooney aparecía de la nada en un sótano que, según se nos había contado, solo tenía un acceso –y que él, desde luego, no había utilizado–. En la segunda el timo argumental nos intentó convencer de que una gran joya podía transportarse en una simple mochila. No vi ninguna más.

Steven Soderbergh, cineasta de prestigio, fue precisamente el director de las tres primeras entregas del universo Ocean´s. Y, aunque había anunciado su retirada como realizador, ha vuelto con La suerte de los Logan, entretenida película de robo que, como se dice en el propio largometraje, es un Ocean´s Seven-Eleven por sus múltiples parecidos con sus glamurosas hermanas mayores.

Pero si con Brad Pitt, George Clooney, Matt Damon y demás todo era lujo y sofistificación, aquí nos encontramos con un grupo de catetos sureños que se atreven con un ingenioso robo en un circuito de carreras NASCAR. Pasamos de los ladrones de guante blanco a los de manos grasientas, gratificante cambio de ambiente que, supongo, es el elemento más original del filme.

Aparte, en lugar de nombres tan rutilantes, aquí se baja un poco el listón, pues Channing Tatum, Adam Driver o Katie Holmes no son primerísima división. Del elenco, solo Daniel Craig puede ser considerado una megaestrella por haber encarnado a 007. En cualquier caso, todos los intérpretes bordan sus papeles de paletos y, en el caso de Driver, de pesimista recalcitrante. Además, Seth MacFarlane y Hillary Swank elevan el filme con su presencia.

La suerte de los Logan es superior a las películas de Ocean´s Eleven porque, alta comedia, cuenta una historia más coherente y mucho menos tramposa. El robo, ingenioso, está salpicado de magistrales momentos cómicos, mejorados por unos personajes hilarantes. Los diálogos son divertidos y la sorpresa final, dentro de la trampa, resulta hasta creíble.

La gran virtud de La suerte de los Logan, empero, como ocurría con Ocean´s Eleven, es que transmite buen rollo porque da la impresión de que los actores se lo pasaron estupendamente bien durante el rodaje. Quizás, más allá de Traffic y algún otro título, la magia de Soderbergh resida en su capacidad para mostrar a estrellas disfrutando con su trabajo y de sus compañeros.

Porque, como sugerí el domingo al hablar de Duelo de titanes, quizás ahora no tengamos estrellas como las del Hollywood de la Edad de Oro. Pero sí que hay rostros hermosos y/o conocidos que se saben vender desde dentro de los propios largometrajes.

La suerte de los Logan, de bajo presupuesto, es una comedia muy entretenida que cumple con lo exigido por el subgénero de una manera original, divertida y poco tramposa.

P.S.: No voy a hablar de Harvey Weinstein. Su escándalo no es cine. Como tampoco lo era su manera de promocionar sus productos para los Oscar.