Individuo, nación, Historia e historietas

¡Qué lejos quedan los tiempos en los que Kant, a través del horaciano Sapere Aude, nos invitaba, a través de la razón, a liberarnos de prejuicios, de esclavitudes, de sumisiones infundadas… para así convertirnos en seres autónomos, libres, en auténticos individuos! ¡Qué lejos quedan aquellos sueños de pura libertad desde la aún inopinada ciudadanía!

Pero entonces llegó la Revolución Francesa con dos tremebundos monstruos. Por un lado, la ilusión de los primeros años derivó en el Terror que, razón de Estado, permitía la persecución de cualquier enemigo de ideas contrarias –contrarrevolucionarias–, la aniquilación en masa del rival. Por otro, la Francia revolucionaria fue caldo de cultivo para uno de los engendros más irracionales: el Nacionalismo.

Así, entre la razón excesiva y el idealismo ciego, el siglo XIX asistió al crecimiento de los sentimientos nacionalistas en medio mundo. A veces desde abajo, como en las tropas de la Francia revolucionaria. Y las más desde arriba, a partir de las pajas mentales de unos cuantos intelectuales o de los intereses entre pragmáticos, veleidosos y vesánicos, siempre vehementes, de unos cuantos políticos y/o iluminados.

Así, paradójicamente, del ideal liberador de la Ilustración pasamos al ideal astringente de la nación como comunidad suprema, digna sucesora de los viejos tiranos en cuanto capaz de constreñir al individuo en su “idea”. Desde entonces, constante tensión entre las grandes ideas que imponen su dogma laico y las cada vez más debilitadas ansias de libertad para el individuo, el ciudadano, el ser humano –ese que nunca debería ser súbdito de ninguna nación, religión, creencia o ideología–.

Paradójicamente, a pesar de que se nos supone más ilustrados que nunca, ahora las masas parecen más que nunca susceptibles a los viejos monstruos absolutistas del pasado. Ya advertía Kapuscinski de que los grandes retos del siglo XXI eran el nacionalismo, el racismo y el fundamentalismo religioso –a los que yo uniría los populismos, los radicalismos de cualquier especie–. Así, por todas partes brotan partidos de extrema izquierda o derecha, fanatismos religiosos, bárbaros latigazos de supremacismos varios… Vuelta a la sinrazón bajo el estúpido sueño de la ciega razón.

Ahí tenemos a Cataluña, enfrascada en un asunto tan turbio como disparatado en el que unos quieren negar a los otros. Reveladoramente, el nacionalismo catalán, como cualquier otro, ha jugado con la Historia para convertirla en historieta idónea para justificar desmanes y convencer al pueblo. Nada tan útil como mentir para llenarse de razones. Pero, ¿no estábamos ilustrados? ¿Dónde queda aquel legendario seny catalán?

Pues en el mismo rincón oscuro, cubierta de polvo, donde ha tiempo dejamos completamente olvidada la auténtica Historia. Como parte fundamental de las Humanidades, la Historia apenas se toca de pasada, acríticamente, en nuestro sistema de estudios. ¡Qué fácilmente manipulable, entonces, en manos de orates y fanáticos!

Y ahí tenemos, al PP, con su flamante LOMCE, estableciendo en 2º de Bachillerato un programa de estudios de Historia de España digno de un tonto más que de un loco. Desde Atapuerca hasta Aznar o Zapatero –que cada cual elija su candidato– con epígrafes larguísimos que condensar en unas pocas líneas. Historia de mentira, para memorizar, como si fuese una historieta de Mortadelo y Filemón.

Kant, si resucitase, asombrado, cariacontecido, deprimido, volvería rápido a la tumba. Nosotros, por el contrario, no debemos ni podemos sorprendernos.

 

 

Apéndice.: Ejemplo del dislate de Historia de España de 2º de Bachillerato en la Comunidad de Madrid. Extraído de: https://www.ucm.es/data/cont/docs/3-2017-09-21-HISTORIA%20DE%20ESPA%C3%91A_Modelo%20y%20Orientaciones%202017-2018.pdf

Se recomienda responder a la pregunta/epígrafe “Los primeros núcleos de resistencia cristiana. Principales etapas de la Reconquista. Modelos de repoblación” en unas 10 líneas.

Como modelo de respuesta se ofrece (corto y pego):

“Refugio en montañas norte peninsular. Pelayo: batalla Covadonga. Reino Astur, extensión por Galicia y valle Duero. Reino de León. S. X independiente por Fernán González el condado de Castilla. Pirineo occidental: vascones derrotan a Carlomagno en Roncesvalles. S. IX Reino Pamplona. Pirineo central: condados (Sobrarbe, Ribagorza, Aragón –independiente S. IX-). Pirineo oriental unificado por Wilfredo el Velloso (Barcelona): independencia S. X.

Etapas Reconquista: Primera: siglos VIII-X. Formación y consolidación de los reinos: Los diversos núcleos de resistencia se limitaron a ocupar tierras deshabitadas del valle del Duero, de Galicia y del piedemonte de los Pirineos; Segunda: siglos XI-XIII. Los siglos de la expansión: Durante el siglo XI el avance cristiano fue inexistente, a causa de los conflictos internos de los reinos, pero la caída del Califato permitirá la conquista del valle del Tajo (Toledo 1085) y del Ebro (siglo XII). Tratados de reparto entre cristianos en el siglo XII: Tudilén y Cazorla. Siglo XIII conquista de Extremadura, Valle del Guadalquivir (Andalucía) y Murcia y en la zona oriental Valencia y Baleares; Tercera: siglos XIV-XV. Guerra y conquista de Granada (1492).

Diversos modelos de repoblación y su cronología: presura, aprisio, concejos (fueros), encomiendas y repartimientos, donadíos”.

En el documento original, con pequeñísimo tamaño de fuente, la respuesta ocupa 14 líneas. Sin redacción alguna, tal y como la pongo.

¿Quién narices ha perpetrado tamaño desmán?