Controles masivos en la M-30

Hace un par de fines de semana circulaba en un taxi por la madrileña M-30 cuando, en sentido contrario, observé un atasco de un par de kilómetros. Sospeché, ingenuo, que la causa era un accidente. Pero el taxista me informó de que, desde hacía unos cuantos meses, se establecen controles masivos de alcoholemia durante las noches de viernes y/o sábado.

Ya he denunciado en varias ocasiones que el sentido paternalista de la Dirección General de Tráfico roza el totalitarismo. Con aquel “No podemos conducir por ti” se desveló ese tufillo tiránico que, si las leyes lo permitiesen, terminaría el eslogan con el añadido “pero si pudiésemos… sin duda lo haríamos”.

Entiendo que la conducción bajo los efectos del alcohol y las drogas pone en peligro la vida de todos los demás. De ahí que los controles de alcoholemia sean un mal necesario para prevenir antes que curar.

Otra cosa es el afán recaudatorio que en ocasiones motiva dichos controles. A veces se colocan a la salida de un gran restaurante del extrarradio de cualquier ciudad, preparados para pillar a los celebrantes de una boda o bautizo. Más que prevención, ahí hay clara persecución, sobre todo cuando tenemos en cuenta otros problemas más serios, como la venta de alcohol a menores -o el alquiler fraudulento de locales infrahumanos que ya denuncié hace un par de semanas- o el tráfico de drogas en cualquier ciudad española.

Y aún más serios son los controles masivos en una gran carretera. ¿Justifica la prevención el obligar a cientos de vehículos a comerse un atasco aun en las horas de menos tráfico? Unas decenas de multas a cambio de limitar la libertad de circulación de cientos -¿miles?- de conductores.

Por supuesto, este asunto no indigna a nadie. A menudo tengo la impresión de que nuestro amor y respeto por la libertad es mero postureo. ¡Fuera libertad! Mientras no nos toque a nosotros, por supuesto.

P.S.: Resulta revelador que no existan imágenes de estos controles masivos de alcoholemia. Sobre todo cuando todos llevamos un móvil con cámara.