Pan y Oscar

El principio panem et circenses es otra de las aportaciones definitivas de la Antigüedad. El lema "pan y circo" romano hoy en día se traduce como "pan y fútbol", un reduccionismo altamente ilustrativo pero ciertamente injustificado, porque hay multitud de medios de entretenimiento y apaciguamiento del pueblo, aún más desde la revolución digital.

Entre estos primos hermanos del fútbol servidor sitúa a los Oscar, unos galardones elegidos por alrededor de 6000 personas que mantienen hipnotizados a medio mundo y cuya ceremonia de entrega de premios alcanza por doquier altas cotas de audiencia a pesar de ser uno de los espectáculos más plúmbeos del Universo.

En cualquier caso, como afirma Cheryl Boone Isaacs, presidenta de la Academia de Hollywood, "el objetivo de los premios es que la gente vaya al cine". Los Oscar son pura promoción de películas, un magnífico invento mercadotécnico que durante unas semanas guía audiencias cinematográficas y atrapa al pueblo como un perfecto remedo del circo.

Lo curioso es que, en los últimos tiempos, Hollywood prima a las producciones independientes o de menor presupuesto que al gran cine de los grandes estudios. Un peculiar tiro en el pie que ocurre año tras años.

Más grave es la alta consideración que tienen los Oscar entre el gran público, que los considera casi como entradas al Parnaso. Así, una peli que gane el premio a la mejor película será considerada infinitamente mejor que otras que ni siquiera fueron nominadas (1).

Por esa misma razón el pueblo se entrega sin tregua a polemizar sobre las películas nominadas y, a partir de mañana, la pertinencia de los premios. Por ejemplo, estos días corre por la web la especie de que La La Land es una película prefabricada para ganar en taquilla y en premios. Si eso fuera cierto, mostraría aún más talento, pues es innegable que es un gran filme.

Aparte, la carrera hacia los Oscar está llena de reuniones, fiestas y encuentros en donde los estudios y las distribuidoras promocionan sus películas para que se lleven el gato al agua. Si no, ¿cómo podría explicarse que Pedro Almodóvar tenga un premio al mejor guión por Hable con ella?

En cualquier caso, ahí tenemos a La La Land como la gran favorita para los Oscar de esta noche. Como hace unos pocos años en el caso de The artist y el cine mudo, el filme protagonizado por Ryan Gosling y Emma Stone homenajea el gran cine musical de mediados del siglo XX, lo que forma parte de su enorme éxito. Pero, repito, si finalmente se convierte en triunfadora será de manera merecida.

Ahora, solo queda esperar y ver qué ocurre este noche. ¿Para qué? Realmente para nada. Aquellas películas que ganen premios venderán más entradas durante las próximas semanas. Mientras tanto,el pueblo, solo si bien alimentado, estará satisfechamente distraído y no dará excesivos problemas.

(1) Lo de las grandes ausencias retrata a los premios artísticos. Que Tólstoi no ganase el Nobel dice mucho sobre este premio tan políticamente correcto y/o tendencioso.