Jackie Chan y Fred Astaire

El pasado mes de noviembre, durante la denominada gala de los premios de los Gobernadores, Jackie Chan recogió un Oscar honorífico por su larga carrera de películas de acción, humor blanco y entretenimiento apto para todas las edades. El gran acróbata del cine moderno, aunque no en la gala de las galas, recibió un justo reconocimiento, pues pocas personas han hecho tantas películas con tan buena intención y plácidos resultados.

Al acordarme de Jackie Chan no puedo evitar recordar al gran Fred Astaire. Este, ya avanzada su carrera cinematográfica, excesivamente constreñido por el medio, comenzó a imaginar una serie de números asombrosamente creativos: lo mismo bailaba con un perchero que en una habitación que daba vueltas, o danzaba a cámara lenta con el fondo a velocidad normal, o se acompañaba de zapatos sin dueño.

En aquellos números de Astaire encontramos al genial bailarín y, aquí, espléndido coreógrafo que encontró la manera de mostrar su magnífico hacer a partir de la pura creación.

Chan, en sus más de cien películas, ha hecho de todo. Junto a su espléndido equipo de especialistas, ha ido creciendo en sus cabriolas, en sus hazañas, en la coreografía de los números de peleas y persecuciones.

Así, le vimos escalar altísimos muros sin ayuda antes de que se pusiera de moda en las ciudades como deporte de riesgo. O usar los objetos de la vida cotidiana, como una sencilla sartén, para pegar, para golpes, esquivar, defenderse o atacar.

Y así, cual estrella del viejo cine mudo, como Buster Keaton o Douglas Fairbanks, sus acrobacias, sazonadas con escaleras, andamios o cualquier otro objeto, son un alarde del mejor cine de especialistas.

Jackie Chan, como Fred Astaire, ha conseguido llevar al cine extraordinarias proezas vestidas de sencillez y simplicidad, aunque ello le costara numerosas lesiones a él y su equipo de especialistas. Bienvenido sea el Oscar honorífico para alguien que nos ha hecho pasar tantísimos buenos ratos.

P.S.: Es digno de ver el vídeo, que circula estos días por la Red, en el que Jackie Chan se encuentra con su viejo equipo. Ejemplo espléndido de la humildad y reconocimiento de un genio de las coreografías de acción. El que añado aquí abajo es una de sus más memorables peleas.