Princesas Disney en el universo Star Wars

Una de las claves de cualquier buen guión es la construcción de sus personajes principales, circunstancia a tener en cuenta después de vista Rogue One: Una historia de Star Wars -de la que hablaré de nuevo el próximo martes-. Ahora, como en El despertar de la fuerza, nos encontramos a una joven como protagonista, una chica de fuerte carácter que deviene en heroína.

Tanto el modelo de esta chica, Jyn, como el de Rey lo podemos encontrar en la protagonista de Frozen, evolución hacia lo políticamente correcto de las antiguas princesas Disney (1). En el nuevo siglo las chicas de la franquicia muestran que no necesitan de nadie, mucho menos de un hombre, para autorrealizarse.

Y, como Rey -la prota de El despertar de la fuerza-, Jyn se presenta como una chica traumatizada por el abandono de su padre, el asesinato de su madre y el posterior (otra vez) abandono de una suerte de padre adoptivo. Hasta tal punto llega su dolor que, al principio, la joven reniega de la Rebelión y de cualquier ansia de lucha.

Pero, mal construido el personaje, gracias a que se cruza con un espía rebelde y al azar hijo de los guionistas Jyn “se convierte” a los postulados de la lucha contra el opresor. No solo eso; también, en pleno Consejo rebelde, se convierte en la más ilustre vocera del eslogan “las rebeliones se alimentan de esperanza” en un discurso propio de un final de mala película de instituto.

A pesar de que el arco del personaje sea tan sencillo, Jyn, como Rey, es un personaje fuerte, poderoso, que se redime en la “batalla final” cuando logra vengar su pasado y salvar a los buenos, pues consigue enviar a los rebeldes los planos de la Estrella de la Muerte que será destruida en La guerra de las galaxias.

La principal razón de la fuerza del personaje, nunca el guión, reside en la estrella y capacidad interpretativa de Felicity Jones, inglesa con enorme potencial que, en esta película, se parece sobremanera a Daisy Ridley, también británica y protagonista de El despertar de la fuerza.

Y, aunque caucásicas, las dos aparecen como heroínas multiétnicas, lo que se ve enriquecido por sus partenaires, curiosa y reveladoramente masculinos en su enorme mayoría.

Así, a Star Wars ha llegado la nueva ideología Disney, tan correcta, con mujeres fuertes que motivan a los demás tras haber recuperado la esperanza. Lástima de ese beso final de Rogue One, de ese ligero ramalazo de las viejas princesas Disney que huele a naftalina.

Pero, ¿estos personajes femeninos, tan fuertes, son hijos de un buen guión o del carisma de las actrices que las encarnan?

(1) Sobre el nuevo concepto de mujer Disney también habría que echar un vistazo a los personajes de Selena Gomez, Demi Lovato o Miley Cyrus en sus respectivos papeles en las series de la enorme multinacional.