Bridget Jones

Aunque prefiera otras novelas del subgénero –como Nadie es perfecto de Jane Green o, sobre todo, No te lo vas a creer o ¿Te acuerdas de mí? de Sophie Kinsella– hay que reconocer que Bridget Jones, la creación de Helen Fielding, es la madre y la más universal de todas las protagonistas de estas historias con mucho más humor que romance.

Jones, la del diario, reventó las listas de best-sellers literarios antes de pasar al cine, al que se adaptaron las dos primeras novelas. La tercera, empero, nos mostraba a la protagonista, cincuentona, viuda de Mr. Darcy, con dos hijos y las mismas inseguridades y dilemas de siempre. Pero, ¿alguien ha leído Bridget Jones. Loca por él?

Como yo sí lo hice –a pesar de que la segunda novela ya me espantó, me cuesta horrores dejar una historia a medias– me sorprendió sobremanera ver que en Bridget Jones’ Diary, la tercera película, nunca se había casado y que el bueno de Darcy, personaje encarnado por Colin Firth, seguía vivo. ¿Qué había pasado? ¿Universos paralelos? ¿Efectos secundarios de las operaciones de estética de la pareja de enamorados? ¿Un agujero de gusano?

Solo al investigar un poco sobre el largometraje descubrí que la acción de la tercera película se sitúa antes que la del tercer libro. A pesar de estrenarse tres años después que la novela, la peli es una precuela, al tiempo que una secuela de las dos primeras películas y novelas. De nuevo se deja notar el ascendiente de los hermanos Marx… o de la inane mercadotecnia.

Así, reconozco que me costó un buen rato superar la confusión de enfrentarme a una resurrección y a la muerte de los dos hijos (nonatos) de la buena de Bridget Jones.

En la peli, Jones, solterona a los 43, se queda embarazada tras una semana de desenfreno. El conflicto surge porque desconoce si el padre es Patrick Dempsey o Firth, con lo que nos enfrentamos a un triángulo amoroso de lo más típico, incluido el final que todo el público desea.

En este sentido, el filme cumple con los mínimos esperables en el subgénero: buen rollo, guapos galanes, cierto glamour mezclado con esperpento… y supongo que, a pesar de no ser la mejor ni la peor de la trilogía, se deja ver con agrado.

Como siempre ocurre con Bridget Jones, en versión literaria o cinematográfica, hay dos o tres gags absolutamente memorables. Destacan Emma Thompson en su papel de ginecóloga, la presentación del noticiario y la crítica nada velada a los nuevos informativos televisivos.

En cualquier caso, lo mejor de la peli es su primera media hora, cuando nos encontramos con la Bridget Jones de siempre, con la mujer insegura que bebe, mete la pata y lucha por sobreponerse al caos que la rodea o que construye, siempre con la virtud añadida de que, a pesar de los pesares, Renée Zellweger mantiene intacta su capacidad para hacer el payaso manteniendo la dignidad.

Bridget Jones’ Baby es una comedia que se deja ver. Quizás porque, aunque pocos lo adviertan, el personaje es hijo de la vieja escuela británica del humor, desde Swift y Henry Fielding a Sellers y Monty Python, pasando por Thackeray, Dickens, Wodehouse… todos ellos, a su vez, descendientes de Quijote y Sancho. Extraño pero cierto.