Invasiones "bizarras"

Según el DRAE la palabra "bizarro" significa valiente o, en su segunda acepción, generoso, lucido, espléndido. Pero en el habla cotidiana se usa según el significado inglés de "bizarre": extraño, raro, estrafalario. Así, el protagonista del Cantar del Mío Cid ha pasado de ser un tipo gallardo y atrevido a convertirse en una suerte de friki con querencias hacia la bronca.

Tenemos numerosas invasiones "bizarras" que muestran las contradicciones del nuevo mundo. La primera es el uso de términos ingleses heteróclitamente castellanizados. Por ejemplo, nada como "aplicar" a algo o "customizar".

Más cómicas resulta aquellas personas que necesitan introducir en su conversación numerosos términos en inglés para mostrarse como tipos cool. Recuerdo al decano de una Facultad de Periodismo que, cada dos o tres palabras, soltaba algún feedback, background, learning o cosas por el estilo.

Lo curioso de estas invasiones es que son más imparables que las tropas de Gengis Khan. Este mismo sábado, mientras ocho o diez coches esperábamos en un semáforo en rojo un ciclista nos adelantó y, sin apenas frenar, se saltó el cruce como si circulara por el campo.

Proliferan los ciclistas y, a menudo, ponen en peligro a los peatones que no saben muy bien adónde mirar para no ser atropellados. En muchas ciudades y pueblos hay más riesgo en las bicicletas que en los automóviles.

Pero, en lugar de regular su tránsito, se les de completa libertad. Y, mientras crece la demanda de más carriles bici, la mayoría, los de a pie, nos vemos sobrepasados por los que, a la postre, son una minoría. Esta es una de las principales características del mundo políticamente correcto.

Otra invasión realmente divertida, peligrosa en ocasiones, es la de los selfies. Con el teléfono movil, aparte de cazar Pokemons, nos podemos inmortalizar (?) haciéndonos una foto que enseñe nuestro cabezón bien grandote con algún monumento al fondo.

La variante más peculiar del selfie es la del dichoso palo. Aunque la tendencia va a la baja, aún se ve a numerosos turistas caminando por las calles más atentos a su móvil que a lo que los rodea. Es decir, lo que se vio en la nave de Wall-E en versión peatonal.

Estas son solo algunas de las invasiones "bizarras" que nos afectan. Sinceramente, se me ocurren numerosos calificativos en español que describen mucho mejor el panorama que el bizarre anglosajón.