Memorables: El diario de Noa

El género romántico es uno de los más propensos a caer en el exceso: a menudo las pelis de amor caen en lo meloso o se convierten en una simple sucesión de tópicos que agrada a un determinado sector del público. El gran peligro es reducir los filmes románticos a simplemente destinados a las mujeres. A pesar de ello, pelis como Los puentes de Madison o El diario de Noa trascienden tan reduccionista categoría y llevan al drama a su más emotivos límites.

El diario de Noa, en forma de flashback, nos cuenta cómo dos jóvenes se enamoran. Como suele ocurrir, pertenecen a clases sociales antitéticas, y ese será el principal obstáculo para que culmine su amor. Llega entonces la inevitable separación, los amoríos con terceros, el reencuentro, las dudas y, por fin, el desenlace.

Desde este punto de vista estaríamos ante una película de amor más. Pero entra en juego la pareja de ancianos, ella enferma de Alzheimer, y el clímax del largometraje deviene en uno de los más bellos y emotivos de la historia del cine.

Dirigido por Nick Cassavetes, el filme cuenta con un espléndido guión que, en su estructura narrativa, recuerda a La princesa prometida y Los puentes de Madison: a la postre, estamos ante el relato leído por personajes. Sus diálogos son incisivos, acertados. Y hay numerosas escenas -la de la noria, la de la lluvia -que recuerda a El hombre tranquilo-, la del baile de los ancianos...- que ya forman parte del acervo cinematográfico universal.

Lo mejor de El diario de Noa, empero, es su elenco. James Garner y Gena Rowlands -madre del director- bordan sus papeles, mostrando el buen hacer de la vieja escuela.

Pero si la película se convirtió en un fenómeno adolescente fue gracias a su pareja protagonista: Ryan Gosling saltó a la fama gracias a su apariencia y su interpretación, siempre contenida, basada más en las miradas que en los gestos; y Rachel McAdams, perfecta en su papel de niña buena que se deja vencer por la fuerza del amor.

Gosling y McAdams, a partir de El diario de Noa, tornaron en grandes estrellas. Más allá de eso son espléndidos actores: solo hay que pensar en él en Drive y en ella en la segunda temporada de True Detective.

El diario de Noa es una entretenida película romántica que gusta a propios y extraños al género. Es un drama mayúsculo, magníficamente rodado e interpretado, que nos cuenta qué ocurrió después del beso final. Otra joya.