Barreras cinematográficas

Si googleas “La peor pelea de la Historia del cine” uno de los enlaces te lleva a un vídeo en el que el viejo y televisivo capitán Kirk se enfrenta a un humanoide con cabeza de plástico con forma de lagarto. La lucha, ciertamente, es cómica, muy de los 60, cuando los efectos aún estaban en pañales.

En Star Trek: Más allá uno de los personajes, Jaylah, pelea con uno de los malos de manera tan ostentosamente falsa como en aquella escena de la serie televisiva. ¿Homenaje o, simplemente, torpeza? No es la única secuencia de la película, de 185 millones de dólares de presupuesto, que recuerda a las viejas producciones de serie B. Y uno siempre se queda con la duda de hasta qué punto la chapuza es pretendida o accidental.

Sí, nunca le he terminado de pillar el truco a Star Trek. Criado bajo el influjo de Star Wars, estoy lejos de ser un trekkie. La vieja serie televisiva siempre me pareció discursiva en exceso y las diferentes películas me han dejado frío, si exceptuamos Star Trek: En la oscuridad, estrenada en 2013, dirigida por J.J. Abrams y con el enorme beneficio de contar con Benedict Cumberbatch como villano.

Aquella era una película que, sin saber de qué va Star Trek, se entendía sin dificultad y entretenía con calidad. Star Trek: Más allá es una película que, como afirman director, guionistas y actores, está llena de autorreferencias a una saga que ya cuenta con medio siglo de edad.

Así, Simon Pegg, más conocido por sus películas y papeles cómicos, ha escrito parte del guión y no ha dejado de recordarnos que en cualquier rincón nos podemos encontrar con algún homenaje al Star Trek de toda la vida.

Pero, ¿qué pasa si eres un simple espectador, lego en la serie, poco conocedor del universo de Kirk y Spock? Entonces Star Trek: Más allá se convierte en un simplón vehículo lleno de lugares comunes, de tópicos dramáticos, de estereotipos sin fondo y escenas tan planas como previsibles.

Así, por ejemplo, tenemos al capitán dispuesto a todo para proteger a su tripulación –la famosa nave Enterprise se la cargan más bien pronto–; o al náufrago galáctico que pierde la chaveta; o la duda sobre dónde quedan las auténticas barreras de la exploración humana (aquí intergaláctica); o la improbable historia de amor; o la pelea final entre el héroe contra el villano presuntamente invencible; etc.

Star Trek: Más allá es una superproducción cuya principal virtud es ser herencia de una de las más viejas creaciones audiovisuales. Y, al saber poco de la saga, mi opinión no sirve para saber si el homenaje es o no bueno, si las autorreferencias tienen o no enjundia.

Así, sin mayor interés ni conocimiento sobre la causa, el filme es poco más que una producción rutinaria, con poco peso dramático, mucha pasta detrás y, a pesar de todo, con el divertimento de tener algunas escenas reconfortantemente chapuceras. ¿Homenaje o, simplemente, torpeza?