Rockeros al rescate

Antes de la proyección de Escuadrón suicida nos soltaron el tráiler del remake de Los siete magníficos. Para mi sorpresa, en lugar del famosísimo tema de Elmer Bernstein, comenzó a sonar una versión de The House of the Rising Sun. Más tarde, al principio de la nueva peli de superhéroes, otra vez sonó la canción, esta vez con la ya más conocida y portentosa voz de Eric Burdon. Curiosa coincidencia que muestra el enorme talento creativo que nos domina.

Precisamente, lo mejor de Escuadrón suicida es la recurrencia a temas de los Animals, los Rolling, Black Sabbath, la Creedence, etc. sobre todo al principio de la peli, cuando nos presentan a los personajes que formarán parte del escuadrón, breves secuencias con humor, tensión narrativa, viejas canciones y el inevitable recuerdo del reclutamiento de Doce del patíbulo.

Este escuadrón suicida, por tanto, es el recurso de una perversa agente de inteligencia para combatir el crimen a partir de un grupo de supervillanos obligados a cumplir con su deber bajo amenaza de muerte. Así, nada nuevo bajo el sol, solo que con la firma de DC Comics en lugar de Marvel.

Según el tráiler que nos anunció Escuadrón suicida, el filme iba a estar tintado de un humor gamberro en plan Guardianes de la galaxia, una promesa de parodia de las películas de superhéroes al uso. Nada de eso se aprecia, salvo los dos o tres gags que ya aparecían en el susodicho tráiler.

Los personajes, por otro lado, son más hueros y predecibles de lo habitual, por lo que David Ayer, director y guionista, ha dado aún mayor protagonismo a las estrellas Will Smith y Margot Robbie, aquel estrictamente dentro del prototipo que suele encarnar, esta más exagerada que nunca, pues encarna a Harley Quinn, la loca novia del Joker.

Este villano, que no es miembro del escuadrón, lo encarna Jared Leto que, al parecer, se metió tan dentro de su papel que atemorizaba a sus compañeros de reparto, algo digno de una buena campaña de marketing y, visto el resultado final, excesivo en cuanto su Joker es una histriónico risible y vulgar, lejanísimo al que interpretó Heath Ledger por mucho que algún crítico de la tiranía cultural haya sugerido lo contrario.

Por lo demás, Escuadrón suicida, sin apenas construir personajes, sigue los parámetros arquetípicos de las nuevas películas corales de superhéroes, con la única novedad de que hay uno que sacrifica su vida por sus compañeros. Sí, ¡una muerte, una muerte en batalla! Y, como ya dije el domingo, los supervillanos son dioses invencibles hasta que al final dejan de serlo, final tan vacuo y promisorio de nuevas entregas que invita al hartazgo antes que al cansancio.

Sin embargo, a pesar de que la película es bastante mala, predecible, neutra, escasa, apenas me moví de la butaca en sus más de dos horas de metraje. Es decir, me entretuvo a mi pesar gracias a su ritmo y, quizás, a que de vez en cuando se oían viejos temas del rock que siempre me han fascinado.

Como escribí hace un par de años, cuando una peli carece de casi todo nada como recurrir a AC/DC, unos jovencitos.