Memorables: Agárralo como puedas

Siempre me ha asombrado el poco valor que se le da al absurdo cómico en cine y teatro. Mientras en los temarios de la ya de por sí minusvalorada asignatura de Literatura Universal se sigue hablando de pestiños como La cantante calva o Esperando a Godot, sistemáticamente se margina la gran comedia de, por ejemplo, Miguel Mihura o Enrique Jardiel Poncela, mucho más vivos que Ionesco o Beckett.

En cine el absurdo lo bordaron los hermanos Marx, sobre todo con las impecables Sopa de ganso y Una noche en la ópera. Son tan buenas películas que han influido en el siglo XXI mucho más que cualquier pensador "elevado" de la pasada centuria. Para bien o para mal, vivimos una época marxiana.

En las últimas décadas del siglo pasado una serie de cineastas -los hermanos Jerry y David Zucker, Pat Proft y Jim Abrahams- recuperaron el absurdo como principal sostén de unas películas que parodiaban otras y ridiculizaban muchos aspectos de la vida real: Aterriza como puedas, Top Secret y, sobre todo, la gran trilogía de Agárralo como puedas.

Agárralo como puedas, en cualquiera de sus tres entregas, es el cenit de una manera de hacer un cine diferente, absurdo, cómico, transgresor con la realidad pero blanco en su alcance, una combinación perfecta del gag visual con los diálogos más disparatados.

Y en esta trilogía se homenajea y parodia toda la historia del cine, desde Buster Keaton a las grandes superproducciones de los 70, pasando por el género romántico o el negro.

Precisamente, Frank Drebin, el protagonista de la trilogía, es un remedo chusco de los grandes detectives del cine y las novelas negras. Tan inútil como patoso, es una mezcla de payaso listo y tonto que arranca risas desde el ridículo absoluto, aunque el teniente siempre pretenda mantener la compostura.

El gran responsable de la potencia cómica de Drebin es Leslie Nielsen, uno de los últimos grandes payasos. Y, junto a él, George Kennedy, Priscilla Presley, Ricardo Montalban y una serie de intérpretes que juegan a la perfección entre la seriedad y la astracanada.

Las tres películas de la trilogía Agárralo como puedas están magníficamente rodadas y mejor escritas. Por ejemplo, toda la secuencia del partido de béisbol de la primera es un alarde de comedia de altura desde los rincones menos loables de nuestra alma. Solo algunos chistes coyunturales, que hoy han perdido el sentido, impiden que estas películas puedan ser consideradas obras maestras.

Pero, ¿por qué estos filmes no reciben una mejor valoración por los grandes santones? El sentido del humor, aparte de muy personal, no abunda entre los que se toman las cosas demasiado en serio. Aparte, saber reírse de todo es altamente peligroso. Pero nada para recuperarse de murrias y reconciliarse con la realidad como una buena comedia. Y estas lo son.