Secundarios de cine: Robert Loggia

Inmerso en el fragor de las fiestas y del trabajo, sumido en mi natural despiste, hace un mes pasé por alto el fallecimiento de Robert Loggia, otro más de esos secundarios que consiguen que las películas de Hollywood cobren pátina de verosimilitud.

Neoyorquino de ascendencia italiana, Loggia estudió periodismo en Missouri antes de comenzar su carrera como actor. Pasó por el Actors Studio y se convirtió en un habitual de las series televisivas. Apenas no hay ningún título de las más conocidas de los 60 y 70 en que no hiciera una más o menos pequeña aparición.

Aunque, como en el resto de su carrera, no se hizo mínimamente popular hasta los 80. Su papel más memorable, monumental, fue como Nick Mancuso en la serie homónima, en la que encarnaba a un agente del FBI más honrado que el sistema. También en tele, destacó  su presencia en Los Soprano.

Como buen actor italoamericano, menudearon sus papeles secundarios como gángster. Quizás el más conocido sea el de mentor, primero, y rival, después, de Al Pacino en El precio del poder, aunque también es memorable su paso por El honor de los Prizzi.

Nada curiosamente, sus otros papeles característicos fueron como policía. Su única nominación al Oscar, como actor de reparto, fue por Al filo de la sospecha.

Junto a estos papeles arquetípicos, siempre creíbles en la piel de Robert Loggia, aparecen otros en conocidas películas como Independence Day, Oficial y caballero o, sobre todo, Big.

Porque, y esa es otra de las grandezas del cine, el humilde actor secundario Robert Loggia, que participó en innumerables producciones de mayor o menos calado, forma parte de una imborrable escena: la del piano en Big, junto a Tom Hanks, como un ejecutivo que rejuvenece en la por entonces mayor juguetería del mundo (véase vídeo adjunto).

Aunque, para mí, Robert Loggia siempre será el genial Nick Mancuso, una serie digna del siglo XXI, de la Edad de Oro de este género que trasciende lo televisivo.