Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?

Afirma Salvador Monsalud que la mejor manera de combatir los prejuicios es el humor, pues no solo nos reímos de nuestros complejos sino que también podemos superar miedos y estereotipos. A mi entender, además, el humor es espléndido instrumento para luchar contra los dictados de lo políticamente correcto.

Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? fue la película más taquillera de Francia en 2014. Es otra de esas comedias galas que muestran una industria sólida que, de vez en cuando, trasciende fronteras y conquista en el extranjero más al público que a la crítica.

¿Por qué? Porque estas películas -como Salir del armario o Intocable– se ríen de los tópicos y transgreden esos falsos valores que suelen vestir las opiniones de los grandes santones de la crítica.

En este filme se plantea cómo un matrimonio francés, católico y tradicional, asiste a los sucesivos matrimonios de sus cuatro hijas con, respectivamente, un judío, un musulmán, un chino y un negro católico. A partir de los contrastes, del evidente conflicto, la comedia está servida.

Porque, más allá de una trama un tanto previsible, el filme es vehículo para contar una serie de chistes que rompen prejuicios y se ríen  de los propios complejos de la civilización occidental. Es un soplo de aire fresco que da en los morros de los súbditos -a la vez tiranos- de lo políticamente correcto.

Cierto es que el filme podría haber ido más allá en su crítica, pero a la postre, sin mayor ambición, es tan solo una película alegre que conquistó al público con su incorrecta amabilidad. Es una especie de estrambótica mezcla de los espíritus de Disney, Monty Python y South Park.

También las interpretaciones pueden resultar chocantes por situarse en esa línea francesa de la farsa un tanto excesiva. Pero, al final, lo que cuenta es que pasas un buen rato, sobre todo en la primera mitad, fulgurante y divertidísima.

Díos mío, ¿pero qué te hemos hecho?, realizada un año antes de los atentados de París, es una comedia aconsejable, un vehículo para mostrarnos que en Occidente ya nada es lo que fue, pero que la convivencia, desde la buena voluntad y, sobre todo, el humor, es posible.

Otra película sobre lo multicultural del siglo XXI, que permite que nos riamos un poco de nosotros mismos, de nuestros prejuicios, algo tan saludable como lo fue en su día ¿Qué se está cociendo?, de Gurinder Chadha.