Maureen O´Hara

Mary Kate Danaher quizás no sea un nombre que nos suene demasiado. Pero si añadimos que su hermano fue encarnado por Victor McLaglen y que terminaría casándose con el Sean Thornton de John Wayne, enseguida caemos en quién es esa dichosa Mary Kate: la protagonista de El hombre tranquilo, el papel más memorable de Maureen O´Hara.

Nacida en los suburbios de Dublín, O´Hara iba para el teatro cuando sus ojos fascinaron a Charles Laughton. Ahí comenzó la larga carrera de una actriz que si bien no rodó demasiados títulos sí que trabajó durante más de 60 años.

Con su pelo rojo intenso y su cuerpo de atleta estaba condenada a trabajar en papeles de mujer fuerte, asociada sin duda al estereotipo de irlandesa tozuda. O´Hara no fue tan rotunda como Marylin Monroe ni tan bella como Audrey Hepburn, pero su atractivo, indudable, tenía mucho de esa extraño magnetismo de las antiguas estrellas.

En su filmografía encontramos de todo: algunos títulos míticos, como ¡Qué verde era mi valle!, Río Grande o Simbad el marino, otros altamente recomendables, como El cisne negro o Nuestro hombre en La Habana, y los más, perfectamente olvidables.

Pero sobre todas se alza El hombre tranquilo, junto a su director de cabecera, John Ford, y su eterna pareja en pantalla, su buen amigo John Wayne. Claro está, en su mejor papel encarnó al prototipo de irlandesa tozuda.

Así, la recién fallecida Maureen O´Hara forma parte de la historia del cine: ella aparece en la escena del beso en la cabaña en plena tempestad, el beso en el cementerio bajo un chaparrón, el cortejo con Barry Fitzgerald de carabina, la tempestuosa caminata arrastrada por el por fin cabreado John Wayne… todo adornado y mejorado por la música de Victor Young.

Así es el cine. Maureen O´Hara forma parte de nuestra memoria, más que nada, porque protagonizó una de esas pocas películas elegidas por la fortuna, el genio y el destino.