Memorables: La venganza de los Sith

Para muchos de los que crecimos con la primera trilogía -que ahora es la segunda, por lo menos en orden cronológico- es difícil adaptarse a los modos de los episodios I, II y III de Star Wars, de La guerra de las galaxias. Con el reinvento hubo demasiados ewoks, demasiados guiños a los más pequeños… y poco fundamento. Algo que cambió bastante en el episodio VI, La venganza de los Sith, pues nos cuenta el definitivo paso al lado oscuro de Anakin Skywalker.

Hasta que no escribí el pasado jueves la necrológica de sir Christopher Lee no me di cuenta de que su personaje, el conde Dooku, es fundamental en el salto al reverso tenebroso. Nada más comenzar el filme Anakin le corta las manos, primero, y la cabeza, después. A su modo, Lee le pasó el testigo del mal al siempre demasiado blando Hayden Christensen.

Claro que en esta película actor y personaje dieron un salto hacia lo que se esperaba de ellos. Tras su traición al personaje de Samuel L. Jackson y su juramento a Palpatine/Sidious, viene la mejor escena de la segunda/primera trilogía: el ya Darth Vader entra en la escuela Jedi y asesina a niños y jóvenes, los ojos siniestros que, empero, no logran contener las lágrimas, todo al son de la espléndida banda sonora de John Williams.

Además, en La venganza de los Sith hay algunas otras secuencias memorables, como la persecución de Obi Wan en un lagarto gigante o la batalla final entre el mismo y Anakin en ese majestuoso y terrorífico planeta candente, esa batalla que terminará con lo poco que le queda de humanidad a Anakin/Vader, el gran protagonista de lo que queda de historia, de aquella que me conquistó cuando era un niño.

Todos estos momentos, el surgimiento de Vader, compensan los momentos ñoños de este episodio III. Y esos otros en que los Jedi, ciegos a la fuerza tenebrosa, memos de atar, se dejan masacrar porque no saben prever la traición de miles de clones y otros personajes.

A pesar de todo, a mi entender solo en La venganza de los Sith la trilogía alcanzó el nivel de su predecesora.

Espero que el episodio VII tenga pocos ewoks y Jar Jar Binks, poco contenido Disney, y sea un regalo a los mejores elementos de esta mitología que forma parte esencial de la vida de muchos.