Sir Christopher Lee

En 2003 Christopher Lee había rodado más de 250 películas, la mayoría como protagonista. Desde hacía dos años era Sir. Estaba, de nuevo, en la cúspide de la fama del siglo XXI gracias a sus papeles del conde Dooku en Star Wars y de Saruman en la segunda y tercera parte de El señor de los anillos. Y él, a sus 81 años, se sintió como un niño despechado cuando eliminaron de El retorno del Rey la muerte de su personaje, circunstancia que solo se arregló en la versión en DVD de la trilogía de Peter Jackson.

Christopher Lee se jactaba de que sus películas habían recaudado en conjunto más que las de cualquier otro actor de la historia. Después de todo, a sus grandes papeles en el cine de terror había que unir su presencia, poderosa y carismática, en los mundos de George Lucas y Jackson.

Antes de comenzar su larga y fructífera carrera cinematográfica, Lee combatió en la Segunda Guerra Mundial con el ejército británico. Poseía una voz de bajo que, unida a su altura y su sombrío rostro, le permitió convertirse en el quizás mejor villano de siempre. Pero él, en la vida privada, era una persona afable que, además, cantaba como un auténtico profesional.

Además, en su larga vida, conoció personalmente a Tolkien, Fleming y otros escritores cuyas adaptaciones le darían jugosos papeles. Quizás por eso durante el rodaje de El señor de los anillos, además de encarnar a Saruman, acudía al rodaje como asesor. Porque, al margen de los guiones, leía mucho y bien.

Christopher Lee encarnó diez veces a Drácula, cinco a Fu Manchu y tres a Sherlock Holmes, un héroe que supone la excepción a la regla. Porque Lee también fue el malo que se enfrentó a James Bond en El hombre de la pistola de oro, el monstruo de Frankenstein, la Momia, un caballero sith y un mago renegado al servicio de Sauron. Ni Lon Chaney ni Boris Karloff dieron para tanto.

A Lee, empero, siempre se le recordará por su rivalidad en pantalla con Peter Cushing, su amigo del alma fuera de ella. Si este encarnaba a los héroes que cazaban al monstruo, aquel interpretaba a la sobrecogedora criatura de pesadilla. Y así se formó una pareja cinematográfica que, sobre todo gracias a la Hammer, regaló a los amantes del terror memorables filmes.

En 2001, después de haberse pasado la vida haciendo películas, fue nombrado caballero de la Orden del Imperio Británico, es decir, se convirtió en Sir Christopher Lee por sus servicios al arte dramático.

Así, aquel hombre que había encarnado a Sherlock Holmes, Mycroft y Henry Baskerville, aquel actor cuya cara encarnó mejor que nadie la del malo de la película, aquel hombre que se enfrentó a 007, a los Jedi, a la comunidad del anillo, etc. recibió el homenaje sincero y reconocido de toda una nación.

Quizás no fuese el mejor ni el más versátil de los actores, pero en Inglaterra le nombraron sir. Ojalá aquí supiésemos homenajear tan bien a nuestros compatriotas notables.