Guión, guión, guión

Afirma un lector que las películas de superhéroes no deben juzgarse con los mismos criterios cinematográficos que, por ejemplo, las películas de Terrence Malick. Probablemente tenga razón, aunque creo que ese es uno de los principales problemas que afectan a nuestra sociedad: exigir de manera diferente según sean los medios, los fines, los géneros.

Una película, sea del género que sea, precisa de un buen guión para tener un mismo sentido. El caballero oscuro -que sé, como dije en el artículo Músculo inane, que pertenece a otro universo diferente al de Marvel- es grandiosa gracias a la historia que cuenta. Ida, filme polaco, es cautivadora por exactamente lo mismo.

Aunque parezca que esas dos películas poco tienen que ver, en el fondo son idénticas al contar con argumentos bien desarrollados. Además, ambas se narran desde una estética meditada y sugerente. A partir de ahí, tono, ritmo, género, pretensión, etc. las separan aunque, como cine, sean hermanas de sangre.

Es en ese momento cuando unos preferirán el superhéroe a la monja, la acción al drama, la comedia a la tragedia… un tipo de cine a otro.

En cualquier caso, tratemos del género que tratemos, del tipo de cine que sea, debemos exigir lo mismo, porque la calidad será mejor cuando haya más trabajo y esfuerzo por hacer las cosas bien. Como demuestran, cada una en su mundo, La isla mínima y 8 apellidos vascos.

Que haya más o menos talento depende de directores, productores y demás… pero la intención de hacer las cosas como se debe es algo tan exigible como reclamar a los políticos que se comporten como es debido.

Esa rendición a que las películas de superhéroes o similar solo satisfagan a los consumidores de palomitas es resignarse a que el pueblo siga las directrices de estupidificación de las masas. Que la gente se conforme con basura como Thor 2, Exodus o El árbol de la vida explica perfectamente por qué la política refleja tan reveladoramente a Occidente.

Ya de paso, si dejásemos de diferenciar entre lo que podemos pedir a una película o a otra dependiendo del género o las ínfulas quizás podríamos ver desnudo al emperador y dejar de considerar a Malick como un santón y reclamar, de una vez por todas, que la comedia se recupere y alcance los niveles exigibles al más difícil de los géneros.

P.S.: Se habla, seguramente con razón, de la Edad de Oro de las series de televisión. Pero es una Edad con mucho de pirita porque faltan más grandiosas comedias.