La animación, también en declive

De manera análoga a lo que sucede con el western, se suele confundir el cine de animación con un género cuando simplemente se trata de un medio. Poco tienen que ver, por ejemplo, La dama y el vagabundo, Akira o Ratatouille.

El problema es que la gente asocia animación con el primer Disney y, por tanto, suele pensar que los dibujos animados son para niños, por lo que a estos, asombrosamente, se les permite ser fieles a series como Los Simpsons. Sin embargo, no creo que esta sea para infantes, como tampoco Buscando a Nemo, Monsters S.A. o Up, aunque estas por motivos bien diferentes.

Precisamente, gracias a Pixar la comedia de animación gozó de una pequeña Edad de Oro desde 1995 hasta 2010, años de estreno de la primera y tercera partes de la espléndida trilogía de Toy Story. Pixar revolucionó el medio -el que no tiene que ver con el Anime- para contar historias adultas que, al tiempo, entretenían a los niños sin pisar terrenos espinosos. Por eso, más allá de la animación, en 15 años nos regalaron diez de las mejores comedias de siempre.

Pixar, así, desplegó en sus comienzos enormes dosis de talento que, por lo que se ve, se ha ido agotando. Resulta mucho más fácil entregar una película infantil de animación que “rodar” una obra maestra como Wall-E. Por otro lado, las carencias de talento que hay en Hollywood han impedido que este modelo haya creado escuela y han provocado que se haya vuelto a la vieja animación para niños.

Dreamworks Animation, en sus principios, siguió el modelo Toy Story con títulos como Shrek o Chicken Run, bonísimas comedias con hondura. Sin embargo, como en Pixar -o como antes en Disney después de La sirenita y La bella y la bestia-, se han ido acabando las ideas y sus películas han perdido calidad aunque mantenido un sustancioso éxito de taquilla.

Home: hogar dulce hogar es el último estreno de Dreamworks Animation que ha llegado a nuestras pantallas. Parte de la idea de unos extraterrestres poco inteligentes pero avanzadísimos en lo tecnológico que invaden la Tierra de manera pacífica mas demoledora. En estas, como se supone inevitable, uno de estos extraterrestres, el más peculiar de todos, a la postre el más humano, se une a una niña humana en una imposible huida hacia delante.

Con un aparato técnico indudable, y una calidad artística harto dudosa, Home se despliega como un magnífico entretenimiento para niños que, en la sala, gruñían de placer mientras “gritaban” su mala educación ante la impotencia de sus padres, incapaces también de bostezar ante la que estaban montando sus hijos. Sin embargo, Home es una película estúpida más que infantil, un compendio de lugares comunes y chistes insulsos, otra entrega más de ese cine inane que, empero, sigue haciendo negocio.

Ese es el problema. Por lo que parece, con los nuevos sistemas educativos prácticamente se puede vender cualquier cosa, incluso filmes sin inteligencia, sin talento creativo, sin sustancia.
Mientras tanto, los que gustamos del cine de animación -porque lo entendemos como medio y no como género-sentimos una enorme nostalgia por haber disfrutado de su Edad de Oro, sobre todo cuando nos enfrentamos a productos tan pobres como Home.

P.S.: Hay algo positivo en todo esto. Los más de 30 energúmenos de corta edad con los que coincidí en la sala serán incapaces de entender Los Simpsons hasta que se jubilen... si hay suerte. Pero que no se preocupen los de arriba: votar sí votarán.

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