Memorables: Cuenta conmigo

Hace unos días leí algo sobre un método científico que predice qué películas pasarán a la historia. Paparruchas, que diría Mr. Scrooge. Hay filmes que, inopinadamente, en contra de críticos y corrientes, de premios y festivales, superan el paso del tiempo y superan a muchas de su época a la hora de convertirse en clásicos. Por ejemplo, Grease y Cuenta conmigo.

Basada en una novela de Stephen King, Cuenta conmigo es la historia de cuatro chavales de 12 años que, en 1959, inician un viaje en busca de un cadáver como un simple juego hacia la aventura. Lo que comienza siendo algo festivo y poco trascendente, se convierte, a lo largo del metraje, en un proceso de maduración, de enfrentamiento al lado oscuro, de confirmación de la amistad verdadera de la infancia.

Cuenta conmigo, a la postre otra odisea más, otro viaje de iniciación, se estructura a partir de una serie de episodios aparentemente aislados, algunos cómicos, otros dramáticos, que fluyen por la pantalla con magia, encanto y magnetismo.

El clímax es tan solo un episodio más. Lo importante es que vemos a cuatro chavales caminando, contándose sus cosas, bromeando, creciendo frente a nuestros ojos para convertirnos, a nosotros también, en sus amigos. Por eso, por mucho que hayas visto antes la película, terminas emocionándote con el resumen sobre qué ha sido de ellos que al final nos da el escritor/narrador que ha hecho las veces de voz en off.

Cuenta conmigo fue magistralmente conducida por Rob Reiner, director que supo sacar lo mejor de los cuatro niños actores. Entre ellos destacan River Phoenix, que habría hecho grandes cosas, y Wil Wheaton, el mismo que adora -u odia- Sheldon Cooper en Big Bang Theory.

Esta película, una más sobre el paso de la niñez a la adolescencia, sobre el camino intrascendente que deviene en homérico, sobre el conflicto entre los que tienen asegurado el futuro y los que deben luchar por él, tuvo éxito de taquilla pero pasó desapercibida ante crítica y premios.

29 años después, empero, ha devenido en un clásico imprescindible. Me gustaría que alguien me explicase qué método científico podría haber predicho algo tan asombroso, tan mágico como solo pueden serlo las creaciones humanas y el paso del tiempo.