Oscar a la europea

Por regla general me gusta dedicar los domingos a algún título memorable. Por un vez seré periodista y dejaré de hablar de lo eterno para comentar algo tan efímero como los Oscar, aún más si hablamos de las candidaturas.

Los Oscar solían servir para promocionar los principales títulos de Hollywood. Pero los grandes estudios andan tan desnortados como sus grandes superproducciones, musculosas mas estólidas en la mayoría de los casos -recordemos, por ejemplo, Noé o Exodus-.

Pero, ¿qué pasa con Interstellar, aclamada por la crítica e idolatrada por el público en Internet? La película de Christopher Nolan ha recibido cinco candidaturas técnicas, pero no aparece entre las nominadas al Oscar al mejor largometraje. ¿Por qué?

Vale que su última media hora es harto compleja, demasiado elevada para la mayoría de los académicos de Hollywood. Pero, ¿la última media hora de Birdman no es un dislate, un absurdo, una suerte de coitus interruptus dramático de un guión que, no obstante, sí es candidato para una estatuilla?

Hollywood, de nuevo, apuesta por el cine de autor, por las películas presuntamente independientes para conmemorarse a sí mismo. Valiente ironía. El gran hotel Budapest -la joya de Wes Anderson-, Boyhood -el alarde de paciencia de Richard Linklater- y Birdman -la pretenciosa ida de olla de González Iñárritu- son producciones típicas de salas minoritarias, no de grandes recintos llenos de restos de palomitas. Este trío de favoritas revela hasta qué punto la Academia ha olvidado cuál es la esencia de su origen, de su cine y de sus premios.

Por otro lado, otras cuatro candidatas son biopics de personajes históricos de mayor o menor calado: Selma, El francotirador, The imitation game y La teoría del todo. Este género es frecuente visitante de los Oscar pero, como en el caso de The imitation game, uno piensa que es más propio de los Emmy.

En cualquier caso, recordemos que las nominaciones a los Oscar las votan los profesionales de la Academia de cada categoría, menos en el caso de mejor película. Luego, sus alrededor de seis mil miembros votan a sus favoritas en cada una de dichas categorías. Los académicos son humanos y, por tanto, falibles.

Eso no impide que, con estas candidaturas, Hollywood haya vuelto a dispararse en el pie. Por mucho que premien cine independiente el público no acudirá más a las salas, más bien al contrario. La única conclusión cierta, aparte de la ceguera mostrada al pasar de Interstellar, es que el viejo modelo del negocio cinematográfico ha cambiado y que sus actuales responsables son incapaces de utilizar apropiadamente una máquina de promoción tan poderosa como los Oscar.

P.S.: Aunque no he visto todas las candidatas, me encantaría que ganase El gran hotel Budapest. Pero, ¿ganará una comedia estos premios tan serios?

P.S.S.: Otras ausencias notables. Bill Murray por su papel en St Vincent y el espléndido thriller Perdida del gran David Fincher (aunque Rosamund Pike, merecidamente, opte al premio a la mejor actriz protagonista).