El año triunfal de cierto cine español

2014 ha sido, sin duda, el año de “Ocho apellidos vascos”, deliciosa comedia que permitió reírnos un poco de nosotros mismos y que se ha convertido en la peli nacional más taquillera de la historia. A este éxito se han unido “El niño”, “La isla mínima”, “Torrente 5” y “Mortadelo y Filemón” para que el cine español haya recaudado más de 120 millones de euros, todo un récord.

Sí, alrededor de 21 millones de espectadores acudieron a ver cine español, lo que supone más de un 25% de cuota de pantalla. Pero algo huele a podrido. Un porcentaje semejante no se conseguía desde hacía 37 años. En Francia, por el contrario, el cine nacional compite con el norteamericano para ver cuál tiene más espectadores. Y su cuota supera ampliamente el 40%. Aparte de las medidas proteccionistas, el cine francés tiene industria, buenos intérpretes y, sobre todo, interesa a sus compatriotas, camino que aquí mostró la comedia de Emilio Martínez Lázaro.

Aparte, en España los propios responsables del cine desprecian las producciones nacionales. Para competir por los Oscar se eligió “Vivir es fácil con los ojos cerrados”, insulso drama que se había estrenado en octubre de 2013 y que ya ha sido desechada por Hollywood.

El caso contrario lo representa “Relatos salvajes”, producción argentino-española y que, con los Almodóvar detrás, quizás tenga algo que decir en Los Angeles. Esta comedia negra encabeza una lista de buenas películas que se estrenaron durante la segunda mitad de 2014. Por ejemplo, “Perdida” e “Interstellar” mostraron el buen hacer de dos directores en auge, respectivamente David Fincher y Christopher Nolan.

También fueron harto interesantes “Begin again”, “Her”, “Caminando entre las tumbas” o “St. Vincent”. Pero durante la primera mitad del año a punto estuve de tirar la toalla. Tras el –para mí– fiasco de Scorsese tan solo me gustaron “El gran hotel Budapest” y “Bajo la misma estrella” entre todo lo que vi de enero a junio.

Durante esa época tuve que tragarme bodrios como “Robocop”, “noé”, “Pompeya”, “Transcendence” o “Godzilla”, todas ellas con más millones que ínfulas, a las que se unió la espantosa “Exodus” en la campaña de estrenos navideños.

Al margen de todos estos títulos sitúo las películas que forman parte de interminables series sin la intensidad de las viejas novelas por entregas de Dickens. Este año, por fin, hemos visto terminar “El hobbit”, pero aún le queda carrete a las sagas de las que forman parte “The amazing Spiderman 2”, “Transformers 4”, “Lo juegos del hambre 2”, “Capitán América 2”, “300 2” y “El planeta de los simios X”. Tan solo la entrega de este año de “X-Men” me satisfizo.

Además, en 2014 se iniciaron otras series, una de manera afortunada (“Guardianes de la galaxia”) y otras sin apenas alma (“El corredor del laberinto” y “Divergente”).

2014, en líneas generales, ha sido un año de mal cine, de ese que aleja a la gente de las salas. Solo la animación mantiene un buen nivel medio, como demuestran “Lego, la película” y “Big Hero 6”. En el resto de los casos hay que ver muchos pestiños para encontrar algo decente. En cualquier caso, cada fin de semana se estrena un sinfín de títulos y, con la crítica desnortada, es difícil saber qué escoger.

2015 no promete muchos cambios respecto a este que termina. Bueno, hay uno más o menos claro, y es que el cine español volverá a su lugar, oscuro, deprimido y deprimente, bien lejos de las querencias y apetitos de su público. Pero no hay que perder la esperanza; quizás se den cuenta y volvamos a ver a menudo comedias tan divertidas como “Ocho apellidos vascos”.