Memorables: Armas de mujer

Sirva este artículo como homenaje al recientemente fallecido Mike Nichols, director de, entre otras, “El graduado”, “Silkwood”, “A propósito de Henry” y “Closer”. Seguramente su película más conocida y recordada sea “Armas de mujer“, comedia romántica muy ochentera que mezcló el cuento de hadas con la crítica a los modos del capitalismo en su versión amoral.

Por un lado, “Armas de mujer” nos cuenta la historia de una chica humilde que, tras licenciarse “por correspondencia”, pasa se secretaria a falsa ejecutiva para terminar venciendo sobre el mal y quedarse con el chico… y el éxito empresarial.

Así, esa Cenicienta moderna la encarnó Melanie Griffith, que dejó de ser la hija de Tippi Hedren para, tras un fugaz estrellato, convertirse en la esposa de Antonio Banderas. La malvada bruja la interpretó Sigourney Weaver, que, por fin, se pudo quitar el uniforme de la teniente Ripley y el buenismo de Dian Fossey, y encarnar a una antagonista memorable. Por fin, el príncipe azul le tocó a Harrison Ford que, tras varios intentos, consiguió quitarse la pátina de Han Solo e Indiana Jones para certificar su capacidad para hacer de persona normal.

Como en el resto de su veintena de películas, Nichols mostró su excelente capacidad para dirigir actores, algo especialmente notable en Melanie Griffith, nunca tan plena de vida y fuerza como en “Armas de mujer”.

Este filme, además, fue una crítica velada a una forma de hacer negocios que ya se había criticado abiertamente en “Entre pillos anda el juego” y “Wall Street” y que también aparecería como telón de fondo en “Pretty Woman”. En “Armas de mujer” aparece la trampa, la codicia amoral, el intento de amasar dinero sin importar principios ni víctimas, ese capitalismo salvaje que acabó en la crisis de 1989 y en la de 2008 y que sigue ahí presente, amenazando este sistema desde la frialdad de las escuelas de negocios que miran tan solo las cuentas de resultados en lugar de a las personas.

Más allá de la moralina, “Armas de mujer” es una comedia entretenida, con algunos gags divertidísimos, que se construyó sobre un sólido guión y que merece mejor recuerdo del que veo por internet. ¡Ya quisieran las comedias de ahora tener su calidad, sus diálogos, su fondo!

Y, acompañando todo el invento, la espléndida canción “Let the river run” de Carly Simon.

“Armas de mujer” quizás no sea la mejor peli de Nichols, pero seguramente sea la más fácil de revisitar por su espíritu de cuento de hadas. Es un comedia bien hecha, con un buen y feliz final. Solo disfrutar del trío protagonista invita a incluirla en este pequeño rincón.