Divertimentos: Despedida de soltero

A partir de la magistral Desmadre a la americana en los 80 proliferó un cine gamberro de hormonas, juerga y disparate que escandalizó a muchos y divirtió a aquellos que por entonces sufrimos la adolescencia. Entre lo mejor de ese cine, que ha envejecido mal, está Despedida de soltero, un filme de aquella época cuando Tom Hanks comenzaba a labrarse un nombre a partir de la comedia.

La primera media hora de Despedida de soltero es una sucesión aparentemente incoherente de chistes malos y topicazos. Pero esa media hora es el cimiento de lo que viene después: la madre todas las juergas en la que se van enfrentando todo tipo de conflictos con la única intención de hacer reír al espectador. Una intención que repele a gran parte de la crítica aunque nos enfrentemos a un guión espléndidamente construido.

Gruesa, excesiva, divertidísima, en Despedida de soltero se ve la influencia de John Belushi y los suyos, de Aterriza como puedas y de la screwball comedy de los años 30 y 40. Muy ochentera, a la postre es un homenaje a la comedia disparatada de toda la vida.

Aparte, en Despedida de soltero hay media docena de gags que merecen la pena entrar en cualquier antología sobre el chiste heredero de la poesía de los goliardos medievales.

Esta película, en su estreno en 1984, fue calificada como solo apta para mayores en casi todas partes menos en España. Da miedo pensar que lo que era algo escandaloso hace 30 años ahora sea humor de andar por casa. Pensemos, si no, en Los Simpsons. Buen ejemplo de la relajación moral sobrevenida en estas tres décadas.

Por otro lado, Despedida de soltero, en apariencia una peli más, supuso una gran influencia en el cine de su época y en las siguientes. Basta con pensar en, por ejemplo, American Pie o Resacón en las Vegas.

En definitiva, otro pecado inconfesable.