Divertimentos: Calles de fuego

En una ciudad en plan rollo distópico-apocalíptico, donde el rock es una forma de culto, un héroe algo canalla se tiene que enfrentar a un malo macarra que cumple con todos los tópicos del arquetipo malvado. Calles de fuego, dirigida por Walter Hill y estrenada en 1984, es uno de estos filmes icónicos que, con el paso del tiempo, se han convertido en un monumento a la nostalgia por la estética hortera de los 80.

La película, en resumen, es una especie de western moderno que se ha quedado viejo por dicha estética. Pero la gabardina de Michael Paré, la jovencísima (19 años) y bellísima Diane Lane, el magnífico hortera de bolera Willen Dafoe, conforman el mascarón de proa de un elenco acertadísimo.

La trama no es nada del otro mundo, pero ese enfrentamiento entre dos machos alfa, los únicos de la ciudad, por el amor de la chica es tan kitsch que consigue mantener su atractivo. Aparte, la dirección artística de este filme quedó grabado a fuego en la memoria de los 80.

Pero, sobre todo, si algo ha quedado en la memoria son las canciones de Calles de fuego, especialmente Tonight is what it means to be young y Nowhere fast, dos de los mejores temas ochenteros.

Calles de fuego es una peliculita realmente entretenida que, 30 años después, se deja ver con deleite, sobre todo por aquellos que la vimos en la adolescencia. Es uno de estos pecados inconfesables que hacen la vida más soportable.