Her

Aunque apenas ha rodado largometrajes, Spike Jonze es uno de los directores más interesantes de los últimos tiempos. Con “Cómo ser John Malkovich” y “El ladrón de orquídeas” se presentó como una mirada diferente, original, estrafalaria… a los problemas humanos de toda la vida. Si no fuera tan minoritario, uno pensaría en una suerte de Kafka cinematográfico. Con el permiso del guionista Charlie Kaufman, Jonze es lo más original que ha dado en el nuevo siglo.

“Her”, su última película, es una de las candidatas importantes, que no favorita, a los próximos Oscar. En ella cuenta la historia de amor entre un solitario y un sistema operativo informático que posee la voz de Scarlett Johansson. Dentro de esta comedura de tarro de ciencia ficción, el filme es la misma historia romántica que se ha visto una y mil veces en el cine.

La cuestión es que el filme se construye a partir de largas secuencias del protagonista, un eficaz Joaquin Phoenix, dialogando con una “persona” que ni siquiera vemos en pantalla. Estamos ante una espléndida evolución del monólogo shakespeariano con ciertos matices esquizoides. Lo sorprendente es que la película mantiene el interés durante casi todo su metraje (1).

A ello ayuda la espléndida puesta en escena de un futuro cercano con una moda cercana al ridículo. La acción nos enfrenta a un mundo muy reconocible, pero al tiempo todo resulta curiosamente estrafalario, improbable. Eso en la estética. La trama, por el contrario, nos muestra un amor virtual reconocible, probable, plausible, circunstancia que convierte a “Her” en una de estas películas que despiertan tantas preguntas que será imposible que abandone su condición minoritaria.

Aparte, las interpretaciones -Amy Adams lo vuelve a bordar- la música, la fotografía, el montaje, el dominio magistral del primer plano… hacen de “Her” una película de primer nivel. Junto a “Gravity” y “La gran estafa americana”, el mejor cine de 2013.

Sobre todo porque el guión, firmado por el propio Jonze, aparentemente centrado en la ciencia ficción, ahonda en las grandes carencias del ser humano del siglo XXI. Aparte del juego de manos dramático y situacional, “Her” es una película sobre la soledad, sobre la alienación humana ante la digitalización, sobre el amor y la imposibilidad de compatibilizar crecimiento y felicidad… es un espléndido drama donde el personaje del programa informático es tan humano, tan esencial, como el del propio protagonista.

“Her” es una gran película. Aparte, es una magnífica obra de arte que presenta de manera hasta ahora no igualada las contradicciones que presenta nuestro informatizado mundo. Es un filme visionario, muy cercano a la serie “Black Mirror”, que parece reírse de nosotros al tiempo que nos arrea un puñetazo en la mandíbula. Maravillosa.

(1) Por muy original que sea Spike Jonze, “Her” adolece del mismo problema que el cine de los últimos tiempos: le sobra media hora. ¿Cuándo se darán cuenta que las películas de ahora son demasiado largas? ¿Para cuándo el regreso de los productores con tijeras para cortar lo que sobra?