Memorables: Aliens

Cuando decidió hacer la incomprensible “Prometheus”, Ridley Scott afirmó que le sorprendía que, tras su espléndida “Alien”, todos hubieran profundizado en lo que pasaba después y nadie hubiera contado los orígenes del bicho. Seguramente todo fue culpa de James Cameron y su magnífica “Aliens”.

Una de las grandes virtudes de la segunda parte de esta saga es que cambió completamente de género. Cameron podría haber optado por continuar con el terror, y el asunto no habría pasado de ser otra saga de asesinos en serie. Pero decidió hacer una película de acción donde los malos eran un ejército de alienígenas que se reproducen a partir de los cuerpos de otras especies.

Aun así, hay una clara continuidad entre las dos películas. Ripley (1), Sigourney Weaver en su mejor papel, tiene constantes pesadillas por culpa del alien. Entonces se une a una expedición de marines que va a investigar por qué un planeta colonizado ha dejado de dar señales de vida.

Así, mientras los militares humanos van desplegándose y luchando en manifiesta inferioridad de condiciones, Ripley continúa con su particular odisea contra un monstruo demoniaco aunque se limite a ser el perfecto superviviente, como se dijo en la primera parte.

Luego, cuando los militares hayan sido derrotados, y una niña ande por medio –en la primera parte era un gato–, Ripley se enfrentará directamente, en un memorable duelo uno contra uno, a la Alien reina, la productora de huevos y líder de la manada.

“Aliens” es una de las mejores secuelas de todos los tiempos. Cambia de género para no caer en las repeticiones y contar una historia de violencia y heroísmo que sirvió para hacer aún más inolvidable al bicho que, sin ser protagonista, es parte fundamental del éxito de la saga.

James Cameron entonces hacía más películas que ahora. Con “Aliens” y “Terminator” creó una nueva manera de entender la acción de ciencia ficción. Y respetando en todo momento esa creación de pesadilla, la esencia de ese monstruo alienígena que, en el momento menos pensado, nos reventará la tripita… o los sesos.

(1) El personaje de la teniente Ripley es uno de los cúlmenes de la modernidad. Una mujer normal, de repente, se tiene que enfrentar a un siniestro monstruo que se convierte en parte sustancial de su destino. Ripley es un personaje magnífico porque es un ser humano aprendiendo a enfrentarse a sus propios demonios, en este caso de carne, hueso y ácido.