2013 de tedio y sonrojo

Hace unos cuantos días escuché a una de las luminarias de nuestra crítica cinematográfica afirmar que, a pesar de la crisis, 2013 no había sido un mal año de cine. Debemos de vivir en mundos paralelos. Aparte de que se supone que las crisis estimulan el ingenio -recordemos a la Argentina antes de Kirchner- no recuerdo un año de cine más plomizo e, incluso, tan malo como este que acaba.

Por ejemplo, ahí tenemos a esas “grandes” películas que aspirarán a algún Oscar, como “12 años de esclavitud”, “El mayordomo” o “Capitán Phillips”. Al nombrarlas, el primer adjetivo que se me viene a la cabeza es tedio. Como ya sucedió con “Lincoln” o “La vida de Pi”, y es que los premios de Hollywood siguen homenajeando la grandilocuencia, pero mucho más vacua e inane que antaño. “Le Week-End” y “Blue Jasmine”, más modestas en su bostezogénesis por ser más cortas, también ganarán alguna que otra estatuilla.

Claro que las tres citadas son una juerga si las comparamos con “El consejero”, “Cruce de caminos”, “Prisioneros”, “El gran Gatsby” y otros filmes que gustaron a la crítica, pero que a mí, aparte de tedio, me traen al magín la palabra sonrojo. Del mismo modo que “Anna Karenina” u “Oz, un mundo de fantasía”, no tan alabadas por los santones de la opinión cinematográfica. En cualquier caso, todas estas películas muestran a directores con muchas ínfulas y ningún freno.

2013 tampoco ha sido buen año de comedias: “Somos los Miller”, “R3sacón”, “Don Jon”, “Juerga hasta el fin” o “Tres bodas de más” muestran un género agotado porque, aparte de la crisis económica, vivimos una crisis creativa como pocas veces se ha visto -si se compara lo mucho que se crea con la calidad de lo creado-. El refugio de la buena comedia de los últimos años, la animación, también fracasó con “Monstruos University”, donde Pixar se rindió para satisfacer únicamente a los niños. Menos mal que por ahí se estrenó “Gru, mi villano favorito 2″, muy divertida aunque más floja que la primera.

El cine que más abunda en estos tiempos es el de las segundas partes o similar. Hemos visto una nueva versión de “El hombre de acero”, “Thor 2″, “Lobezno inmortal”, “La jungla 5″, todas flojísimas. Algo mejores son “Los juegos del hambre 2″, “Kick Ass 2″, “Red 2″ o “Iron Man 3″, entretenidas, divertidas, pero…

Algo que también ha sucedido con el cine de acción en general. La ciencia ficción ha sido pésima con “El juego de Ender”, “Elysium”, “The host” o “After Earth”. Cuando era algo mejor, como en “Guerra Mundial Z” o “Star Trek: En la oscuridad”, parecía que a uno le faltaba el libro de instrucciones. Más realistas, pero aún menos creíbles, “2 Guns”, “Ahora me ves”, “Jack Reacher” o “Django desencadenado”, todas en la estela de muchos efectos, peleas y follones y escasas en su contenido dramático.

A pesar de los pesares, hasta en 2013, mal año, he podido ver algunas cosas de mérito. Ricardo Darín en “Tesis sobre un homicidio”, Geoffrey Rush en “La mejor oferta” y Jennifer Lawrence en “El lado bueno de las cosas. “Los últimos días” y “La gran familia española”, sin ser redondas, son ejemplo de un cine español que puede interesar a los españoles. “Una cuestión de tiempo” es la mejor comedia de todo el año. Con “Antes del anochecer” Richard Linklater comenzó a dar muestras de agotamiento de la vieja historia de amor entre Julie Delpy y Ethan Hawke, pero aun así se agradecen sus diálogos.

Y luego está “Gravity”, esa maravilla de Alfonso Cuarón, sin duda la mejor película que he visto en sala en 2013.

Esperemos que 2014 sea un mejor año en todos los sentidos. Ha vuelto Arnold Schwarzenegger, lo que es un claro síntoma de decadencia. Pero todas las crisis tienen su fondo. Esa es el único consuelo que nos queda a los que aún seguimos pagando la entrada por ver un espectáculo único hasta cuando es pésimo. Después de todo, una cabezada en la butaca también sirve de descanso y distracción.

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