Mitos: Peter O´Toole

Peter O´Toole nació en el condado de Connemara, en Irlanda, no muy lejos del lugar donde se rodó “El hombre tranquilo”. Extraño origen para un actor que fue símbolo de la elegancia inglesa, tanto por la voz como por el porte, por sus proporciones como por esa mirada intensa, azul cielo, el equivalente europeo a los ojos intensos de Paul Newman, otro de los grandes que nos dejó hace 5 años.

Como muchas otras estrellas, O´Toole hizo un poco de todo antes de triunfar como actor. Fue aprendiz de periodista y pasó por la Royal Navy. Quizás se estaba preparando para el que sería su gran papel: después de probar en el teatro y hacer un par de secundarios en el cine, David Lean le eligió para convertirse en “Lawrence de Arabia”, papel que le consagró como un de las grandes estrellas de los 60 y principios de los 70.

Aparte de tener una poderosísima voz y de su mirada intensa, Peter O´Toole fue un actor de numerosos registros aunque su personalidad arrolladora invitase a pensar lo contrario. Tras su primer exitazo, llegaron otros momentos mágicos, como en “Becket”, “Lord Jim” o “El león en invierno” -junto a una espléndida Katharine Hepburn”- al tiempo que hacía algunas comedias – “¿Qué tal, Pussycat?” o “Cómo robar un millón…”- en las que explotó su condición de sex symbol.

Porque Peter O´Toole, desde su eclosión en 1962, fue una de las grandes estrellas cinematográficas durante la siguiente década, cuando el cine intentaba reinventarse para imitar glorias del pasado. La estrella del magnífico actor se fue apagando por culpa del alcohol, que a punto estuvo de matarle a principios de los 70. Superó la prueba, pero su carrera ya nunca volvió a ser la misma.

Aunque cada vez que volvía a aparecer en pantalla el tiempo parecía detenerse porque teníamos ante nosotros un gran actor, ya fuese como Tiberio en “Calígula” o como arquetipo del lord inglés en “Rafi, un rey de peso”. Y fue lo de mejor de “Troya” cuando encarnó a Príamo, padre de Héctor, para llorar ante Aquiles por el cadáver de su hijo.

Adiós a uno de los grandes. Otro de esos actores que, a pesar de estar nominado en 8 ocasiones, tan solo consiguió que le dieran un Oscar honorífico. Quizás no haya premios para miradas tan seductoras, tan extraordinarias, tan ingentemente hipnotizadoras.