Memorables: Atrapado en el tiempo

Y, de repente, el cine. En 1993 se estrenó “Atrapado en el tiempo”, magistral película dirigida por Harold Ramis a partir de un guión de Daniel Rubin, un filme de esos que ganan pocos premios, tienen un moderado éxito de taquilla pero que, con el paso del tiempo, se convierten en clásicos porque el público termina adorándolas.

En “Atrapado en el tiempo” Phil, un espléndido Bill Murray, se ve condenado a vivir el mismo día durante años. Además, en un pueblo perdido, en pleno invierno, lejos de todo lo que caracterizaba su vida egocéntrica y antipática.

El punto de partida, así, es original, magnífico. Pero aún mejor es cómo el personaje va evolucionando: desde la decepción inicial hasta el abuso de la situación para aprovecharse del prójimo, pasando por la depresión suicida y el impulso humanitario para terminar, evidentemente, en el amor.

El trato que recibe el personaje de Phil es antológico, digno de cualquier escuela de guiones o relatos. Pocos personajes evolucionan tan convincentemente. Además, Murray se ve perfectamente acompañado por el resto del elenco, destacando aquella delicada Andie MacDowell que tuvo su momento de enorme fama.

Pero “Atrapado en el tiempo” es, antes que nada, una magnífica comedia donde, además de tener una trama perfectamente conseguida, se suceden numerosos gags –visuales o dialogados– que merecen entrar en la historia del cine.

Porque, de cualquier manera, gracias a este filme todos sabemos lo que es “El día de la marmota”. Y es que este tipo de comedias tiene mucho mayor alcance que cualquier dramón de esos que ganan premios.

“Atrapado en el tiempo” es un peliculón que, además, transmite buenas sensaciones. Y todo a partir de un señor que, cada mañana, se ve condenado a oír la misma canción. Una joya memorable.