Libros para regalar

Se acercan las fiestas navideñas y, aparte de descansar y olvidar nuestras cuitas personales y comunales, es época de encuentros y regalos. Como dice Salvador Monsalud, no hay mejor presente que un libro, pues con cada uno no solo hay horas de entretenimiento sino también una vida entera con la que enriquecer la nuestra. Ahora, además de la versión secular, tenemos la posibilidad de regalar en versión electrónica.

“Operación dulce” es la última novela de Ian McEwan. Como le ha ocurrido a otros autores de su generación, ha elegido el género de espías para contar una historia de amor y traición ambientada en la convulsa Inglaterra de los años 70. Entretenido, bien escrito –ignoro si la traducción merece tal nombre–, es un libro que se deja leer aunque no esté a la altura de su trilogía mágica –”Sábado”, “Chesil Beach” y Expiación”– ni siquiera de ese loco divertimento que era “Solar”. A pesar de ello, McEwan continúa siendo uno de los mejores escritores vivos.

También británica, mucho más joven, es Zadie Smith, escritora que tocó el cielo hace unos años con “Sobre la belleza”. “NW London”, editado por Salamandra, es su nueva novela, un fresco coral y melancólico sobe un grupo de jóvenes crecido en un barrio humilde de la capital inglesa. La tiranía cultural publicó un artículo en el que se sugería que Smith había poco menos que alcanzado el nivel de Dickens o Tolstoi. No es para tanto, pero esta novela es un interesante retrato de la sociedad contemporánea, eso que tanto se echa de menos en la literatura española. Aparte, hay que conocer a una gigantesca novelista que ni siquiera ha cumplido los 40 años.

Por otro lado, estamos de enhorabuena porque Páginas de Espuma ha decidido publicar todos los cuentos de Chejov, miembro, junto a Poe y Maupassant, de la gran triada decimonónica del relato corto, ese género maravilloso que por acá no termina de calar. Hasta ahora tan solo se ha publicado el primer volumen, de más de mil páginas, compuesto por sus primeras narraciones, llenas de humor y salidas inesperadas, caracterizadas por un tono mucho más festivo al que le caracterizaría el resto de su vida.

A pesar de ello, Chejov es siempre genial, casi el inventor de un género que más adelante bordarían Sherwood Anderson, Hemingway, Dubus, Bukowski o Carver. Además, hay muchos cuentos publicados por primera vez en español. Este primer tomo es un regalo mayúsculo, casi como el del año pasado que recogía todos los relatos de Guy de Maupassant.

Poco más que recomendar en un año en que estoy leyendo menos de lo que debiera y, sobre todo, de lo que me gustaría. En cualquier caso, no hay que olvidar los clásicos, esos títulos que conforman nuestro pasado y que tan lejos quedan de nuestro sistema educativo. El “Fausto” de Goethe o la “Eneida” de Virgilio, por poner dos ejemplos, son delicias de las que gozar a menudo.

En Navidad, aparte de la buena voluntad que acompaña, en teoría, a las distintas celebraciones, también es bueno dar un poco de paz interior al alma… y, claro está, a la del prójimo.

dmago2003@yahoo.es