Memorables: El gran Lebowski

El tándem formado por los hermanos Joel y Ethan Coen es uno de los grandes referentes del cine del último cuarto de siglo. Su cine es muy variado, aunque hay varios puntos en común en todas sus películas: cierto humor un tanto negro, mucha mala leche, erudición extrema mas disimulada…

Quizás “El gran Lebowski” sea su película más disparatada. Es de ese tipo de películas que la gente adora o aborrece. Seguramente porque se atrevieron a poner como protagonista a “El Nota”, un fumeta que se ve envuelto en una extraña trama policiaca con tintes de Dashiell Hammett y Raymond Chandler.

“El Nota”, por otro lado, no está solo, sino rodeado por unos amigos a cuál más extraño, pero magníficamente encarnados por Steve Buscemi, John Goodman o John Turturro –que no es amigo de “El Nota”, pero que borda un personaje memorable– encuadrados en un mundo más o menos normal. Son el absurdo total dentro del mundo más decadente representado por ricos, mafiosos y el insatisfecho personaje interpretado por Julianne Moore.

¡Y todo gira en torno a una alfombra y un apellido! “El gran Lebowski”, que a muchos les da la impresión de no tener ni pies ni cabeza, es un gran festín cinematográfico donde una trama de suspense es la excusa para una espléndida comedia carnavalesca en el sentido de que pone el mundo patas arriba.

Y, dando cara por los Coen, un gigantesco Jeff Bridges, mítico actor que con “El Nota” tocó el cielo de su carrera.

A mucha gente no le gusta “El gran Lebowski”. Es un filme extraño, quizás demasiado. Pero es una muestra más del mayúsculo ingenio y capacidad de dos hermanos que han marcado el cine con el que llevamos viviendo desde hace casi 30 años.