Han Solo

La saga “Star Wars” cuenta la vida, caída, redención y muerte de Darth Vader, personaje memorable y que, entre otras muchas razones, explica la mejor calidad de la primera (segunda) trilogía sobre la segunda (primera). El otro personaje que, entre otras muchas cosas, marca “La guerra de las galaxias”, “El imperio contraataca” y “El retorno del Jedi” es Han Solo.

Cosa curiosa, porque Han Solo comenzó siendo un simple personaje accesorio para dar algo más de contenido a la primera entrega de George Lucas. Aventurero, cínico, interesado, iba por libre hasta que se cruzó con Luke y Leia y, con su aparición final junto a la Estrella de la Muerte, alcanzó su particular y sencilla redención para convertirse en un gran héroe.

Ahí se quedó. Si analizamos detenidamente su papel en las otras dos películas que aparece, es un personaje central, pero no decisivo para lo que va pasando. Salva a Luke en el planeta helado para, irónicamente, quedar congelado al final de “El imperio contraataca”. Y en “El retorno del Jedi” es un soldado más que, cuando menos, tiene la deferencia de no terminar de soportar a los empalagosos ewoks.

Han Solo, empero, es una de las grandes virtudes de la primera (segunda) trilogía de “Star Wars”. ¿Por qué? Porque Harrison Ford lo encarnó. Esta superestrella, una de las últimas, dio la fuerza necesaria a un personaje que, con el permiso de Vader, no solo se quedó con la chica sino también con la trilogía.

Esa es la fuerza del cine. Una estrella, un par de actos heroicos, y nos encontramos con uno de los personajes más reconocibles de la Historia, aunque “sus” películas cuenten la historia de los Skywalker.