Memorables: Spiderman 2

La trilogía “Spiderman” dirigida por Sam Raimi es la segunda mejor del siglo XXI tras la de Batman de Christopher Nolan. Cosas de los nuevos tiempos que ahora los héroes tengan que enmascararse y el género de acción por excelencia de relacione con superhéroes de cómic.

Muy lejos de la trilogía “El caballero oscuro” en cuanto a tono y hondura, las tres pelis de Peter Parker realizadas por Raimi –quizás la tercera varios escalones por debajo– son magníficos vehículos de aventuras, de efectos, de la eterna lucha del bien contra el mal. Es buen cine, aunque no sea profundo ni elevado.

Spiderman 2”, aún más, me parece un filme soberbio. En él, Peter Parker/Spiderman toca fondo, le sigue la mala suerte hasta extremos insospechados. Pero el filme, aquí, rehúye el drama para tornar el dolor en comedia. Y de la buena. Hay más de una veintena de gags dignos de ser recordados, como el de la colada del superhéroe que destiñe.

Aparte, en esta segunda parte Spiderman se enfrenta a un trágico Doctor Octopus encarnado por un espléndido Alfred Molina, encargado de la parte dramática del filme. En torno a ellos, el ambiente del cómic de Marvel perfectamente trasladado a la pantalla. Especial mención merece la pelea en el metro elevado.

Pero, sobre todo, “Spiderman 2” narra la historia de amor entre Parker y Mary Jane Watson, una historia emotiva que incide en los pequeños detalles de la psicología de los superhéroes. Además, Tobey Maguire y Kirsten Dunst bordaron unos papeles que no son tan sencillos como parecen a primera vista.

Así, “Spiderman 2” es un espléndido espectáculo que mezcla drama y comedia, acción y romance, en una extraña amalgama que se mantiene siempre dentro de lo verosímil. Sam Raimi, aquí, tocó techo y consiguió entregarnos una película que pervivirá, algo que quizás no pueda decirse de sus otras dos hermanas de trilogía.