Memorables CV: Fort Apache

John Ford dio comienzo a su trilogía de la caballería con Fort Apache, a la que más adelante seguirían La legión invencible y Río Grande. En estas tres películas el director dio rienda suelta a su capacidad para crear pequeños mundos dentro de la pantalla a partir de personajes secundarios de carne y hueso.

Así, en torno a los protagonistas se estructura una sociedad militar que, a la postre, es un sentido homenaje hacia aquellos hombres que ayudaron a construir los Estados Unidos. Soldados, esposas, cocineros, exploradores… y los sargentos –Ward Bond y Victor McLaglen están soberbios– elemento discordante que sirve de perfecto contrapunto cómico al dramón subyacente. Y los indios representan ese mal intangible pero amenazante, irracional e incontrolable.

Porque Fort Apache, más que un western –no sé muy bien qué es eso cuando hablamos de buen cine– es un intenso melodrama donde el coronel que encarna Henry Fonda, en un último intento de recuperar el honor perdido, se enfrenta al capitán John Wayne en un duelo escénico y dramático que culmina en el inevitable final trágico.

Fort Apache, así, mezclando comedia, costumbrismo y tragedia, se conforma como una historia digna de William Shakespeare. Que eso suceda en el lejano oeste es tan solo una anécdota. Lo que importan son los personajes enfrentándose entre sí y a su propio destino.

Los diálogos, las interpretaciones, las escenas de acción… todo es soberbio. Aun así, destaca la fotografía; Ford llegó a usar película de infrarrojos para aumentar el claroscuro del Monument Valley, aquí más bello que en ninguna de sus otras películas.

Detrás de una película de acción, de guerra, en Fort Apache se esconde un hondo drama sobre el ser humano y su sentido de la existencia, de la moral, del honor. Una de las mejores películas de la Historia que supo hacer comercial lo que es buena literatura con inmejorables personajes. ¡Y qué bien están todos los actores… menos Shirley Temple, a la que, por cierto, John Ford no soportaba!