Lo que “surje”

El pasado fin de semana vi uno de los trailers de “Star Trek: En la oscuridad”, película de próximo estreno. De repente, a mitad del tráiler (http://www.youtube.com/watch?v=la2Qj_XSW6M) salió el rótulo “Surje el coraje”. Es una superproducción. Aparte del traductor y del informático, un sinfín de personas, en su mayoría con un título universitario, habrán visto tan monumental falta de ortografía antes de que el vídeo llegase al gran público. Y ninguno se dio cuenta… o quizás no se atrevió a decir nada o, lo más terrible, simplemente no le dio mayor importancia.

Mientras la ortografía va diluyéndose en un mar de ignorancia, mientras la sabiduría va sustituyéndose por un maremágnum de competencias básicas sin enjundia, mientras el sistema educativo hace aguas en casi todos los terrenos, nuestros inquietos políticos discuten esta semana sobre si un 6,5 de media es necesario o no para conseguir una beca para realizar estudios superiores. La pregunta es: ¿qué significa tener un 6,5 en 2013? ¿Garantiza un título universitario la alfabetización de su poseedor?

Durante estas semanas, antes del estreno, 5 de julio, multitud de personas verá el dichoso tráiler. Todos contentos. Así tendremos un nuevo error que se unirá al caos ortográfico que conllevan el presunto bilingüismo y las nuevas tecnologías. Estos dos procesos son esencialmente positivos. El problema surge cuando la incorporación de nuevos medios no viene acompañado de un mínimo rigor. Entonces, el caos.

El asunto no sería grave si detrás de las confusiones ortográficas hubiese un mundo de conocimientos y capacidades intelectuales, cognitivas y morales. Pero detrás apenas hay nada, tan solo unos pocos contenidos deshilvanados y una sensación de saber más que nadie, un orgullo irracional de ser mejor que los demás. La ignorancia siempre está llena de osada soberbia.

Como repito hasta la saciedad desde este rincón, el sistema educativo está creando una interminable serie de analfabetos funcionales a los que se les asegura que son los mejor preparados de la Historia. Luego el mundo real se encarga de ponerles en su sitio. Algunos comienzan a prepararse de verdad una vez terminada la universidad. Otros, sencillamente, se dedican a la molicie de la ninidad. El paro juvenil, aparte de por muchísimas otras razones, se ve acrecentado por la escasa preparación de gran parte de los jóvenes.

Porque cuando uno consigue trabajo, mal formado y peor supervisado por sus “superiores”, va y suelta un “surje” con capacidad para llegar a millones de personas. Así se va cerrando el círculo: lo que nació de un pésimo sistema educativo vuelve a la sociedad sin que nadie lance un grito al cielo.

Este es tan solo otro ejemplo más de lo que vengo repitiendo. Pero nada, a seguir adelante discutiendo sobre becas, religión, reválidas, Bolonia y la madre que los parió a todos. El problema es que muchos estudiantes no aprenden nada. En España -¿en Europa? hemos creado el concepto de universitario esencialmente ignorante. Hacia dónde vamos es una pregunta sin respuesta pero que, ¿afortunadamente?, casi nadie se hace en esta seca y marchita piel de toro.

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