Mitos de veras LVIII: James Gandolfini

De repente, la muerte. Con solo 51 años ha muerto James Gandolfini, una de las presencias más magnéticas de la pequeña y gran pantalla de los últimos años. Nunca supimos muy bien cómo terminaba exactamente “Los Soprano”. Pero ahora sí sabemos que Tony Soprano ha muerto.

Gandolfini es otro de estos sujetos que hizo de todo antes de alcanzar la fama. Aunque fue uno de los populares de su instituto y se graduó en la universidad, trabajó como portero de discoteca, camarero, machaca y varias cosas más. Por casualidad se topó con lo de ser actor. Y le costó horrores ganarse la vida con sus actuaciones.

Hasta después de los 30 años no comenzaron a llegarle auténticas oportunidades. Primero en Broadway, con “Un tranvía llamado deseo”, y luego en Hollywood con su memorable matón de “Amor a quemarropa”.

Lo cierto es que James Gandolfini en Hollywood nunca llegó a alcanzar el estrellato. Pero fue un espléndido secundario que ayudó a sostener proyectos no siempre de calidad. Entre sus mejores películas se encuentran “Como conquistar Hollywood”, “El hombre que nunca estuvo allí” o “La noche más oscura”.

Pero si Gandolfini alcanzó la gloria fue gracias a su magistral creación de Tony Soprano. Este capo de la mafia de Nueva Jersey era ya magnífico sobre el guión: contradictorio, mujeriego, familiar, violento, con problemas psiquiátricos… Pero fue el actor del mismo Estado el que consiguió dar humanidad a un personaje tan complejo.

Tony Soprano es una de las grandes creaciones que se han hecho para la pantalla. Es un personaje mítico en sí mismo. Y James Gandolfini supo recrear tan espléndido tipo, con su rostro ya parte de nuestra particular historia.

Aunque en el cine no fue un mito, James Gandolfini sí lo fue en la tele. Y, hay que aceptarlo, la calidad media de lo que ahora se hace en la pequeña pantalla es muy superior a lo que nos ofreces el cine. Cosas de este mundo.