Sobre lo memorable

En la última “Memorable” hable de “Avatar, lo que ha sorprendido a varios lectores, pues consideran, como yo, que es una película aburrida, sin guión, sin nada debajo de esos espléndidos efectos especiales que causaron tanta sensación. Precisamente, esa presentación técnica y visual es lo que la convierte en memorable. Lo demás, claro está, es prescindible.

Mi sección de “Memorables” comenzó dedicada a escenas concretas, pero poco a poco se fue convirtiendo en una presentación de filmes de muy diversos géneros y épocas. Antes de “Avatar”, hablé de “Con la muerte en los talones”, que no es de mis favoritas. Ninguna de las dos formaría parte de mi lista de las cien mejores películas de la Historia. Pero, aún así, tienen elementos dignos de ser recordados, memorables. Porque, bien pensado, hay poquísimas obras maestras, películas redondas, ninguna que le apasione a todo el mundo

El cine, por el contrario, está lleno de pequeños momentos, pequeñas revoluciones. Ahora que es Semana Santa volverán a echar “Ben Hur”, quizás el filme más largo de siempre. Por sus Oscar, por su ambientación, por la carrera de cuádrigas, es un filme memorable… que no creo volveré a ver nunca más (salvo la carrera). “2001, una odisea en el espacio”, insoportable monumento tendencioso e ininteligible construido a mayor gloria de su director, supuso una revolución técnica y estética. Por eso, aunque nadie la entienda, es memorable, aunque no creo que sea nunca objeto protagonista de ninguna de mis entradas.

Por fin, lo memorable es algo muy personal. Algunas personas aún no han superado el trauma de (no) ver morir a la madre de Bambi. Otros crecieron queriendo ser John Wayne mientras en los 80 alucinábamos con Han Solo e Indiana Jones. Quizás “Flashdance” sea una mala película, pero la recuerdo con cariño. O pocas veces me lo he pasado tan bien en el cine como cuando fui a ver con unos amigos “Scary movie 3″. El cine, como todo, tiene sus momentos. Y cada cual debe elegir los suyos.

En cualquier caso, repito que “Avatar” es memorable por su aspecto, por su envoltura, nunca por su contenido.

Y, cambiando de tema, las películas de Semana Santa son inolvidables porque no terminan nunca. Menos mal que existen el DVD y los canales temáticos.